01/10/2012 – Foto-blog (204): Las barbas de Neptuno

Los bramidos de Neptuno retumbaban tierra adentro…

204 - Las barbas de Neptuno

Título / Localización

Las barbas de Neptuno / Banys de la Reina (El Campello)

Fecha / hora de la toma

21/09/2012 / 19:51h

Cámara

Canon EOS 60D

Objetivo

Canon EF-S 10-22/3.5-4.5 USM

Tiempo de exposición

1 sg

Diafragma

F 5.6

ISO

400

Distancia focal

14 mm

Observaciones

Filtro degradado Hitech ND 0.6 soft, sin portafiltros
Filtro B+W ND 1.8 MRC F-Pro

Primer plano para conferir profundidad

Comentarios

Un cielo de amanecer hubiese puesto la guinda a un mar
que estaba en su punto, no sólo por aportar unas nubes,
sino por ofrecer una nota de calidez
 

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28/09/2012 – Foto-blog (203): El fotógrafo en la Naturaleza (X)

Asomado a los escarpes de l’Encantà, los paisajes de mi niñez vinieron a mis ojos. No conozco un balcón con mejores vistas…

203 - El fotógrafo en la Naturaleza (X)

Título / Localización

El fotógrafo en la Naturaleza (X) / Serra de l’Albureca (Benicadell)

Fecha / hora de la toma

15/09/2012 / 09:12h

Cámara

Canon EOS 60D

Objetivo

Tamron SP AF 17-50/2.8 XR Di II

Tiempo de exposición

1/250sg

Diafragma

F 8.0

ISO

100

Distancia focal

32 mm

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Enlace relacionado

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  • El fotógrafo en la Naturaleza (IX)

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26/09/2012 – Foto-blog (202): Al-Qal’a, alberg major (VI)

Cada vez que subo a la fortaleza de al-Qal’a la emoción me anuda los intestinos…

202 - Al-Qal'a, alberg major (VI)

Título / Localización

Al-Qal’a, alberg major (VI) / Castell d’al-Qal’a (Vall de Gallinera)

Fecha / hora de la toma

26/08/2012 / 07:54h

Cámara

Canon EOS 60D

Objetivo

Canon EF-S 10-22/3.5-4.5 USM

Tiempo de exposición

1/8 sg

Diafragma

F 8.0

ISO

100

Distancia focal

16 mm

Observaciones

Filtro Hitech ND grad 0.6 soft

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24/09/2012 – Foto-blog (201): El fotógrafo en la Naturaleza (IX)

En el estanque de la ninfa mora,
Junto a la peña do el agua canta,
Luna de invierno que espejo diamanta
El trovador aguarda a su Señora.

Susurra el viento en la fría hora
Y acecha la duda en la garganta,
Mas al rayar el día su levanta
Desfaze el sortilegio la pastora (…)

201 - El fotógrafo en la Naturaleza (IX)

Título / Localización

El fotógrafo en la Naturaleza (IX) / Estret de l’Encantà (Planes)

Fecha / hora de la toma

25/06/2012 / 15:18h

Cámara

Canon EOS 60D

Objetivo

Canon EF-S 10-22/3.5-4.5 USM

Tiempo de exposición

1/125 sg

Diafragma

F 8.0

ISO

100

Distancia focal

10 mm

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Enlace relacionado

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21/09/2012 – Foto-blog (200): Entre el plenilunio y la tormenta

Finalmente, la tormenta escampó y las estrellas regresaron a la noche…

200 - Al-Kanesiyya, entre el plenilunio y la tormenta

Título / Localización

Entre el plenilunio y la tormenta / Despoblat d’al-Kanesiyya (l’Orxa)

Fecha / hora de la toma

31/08/2012 / 01:10h

Cámara

Canon EOS 60D

Objetivo

Tamron SP AF 17-50/2.8 XR Di II

Tiempo de exposición

59 sg

Diafragma

F 5.6

ISO

400

Distancia focal

17 mm

Comentarios

01 200 - Al-Kanesiyya, entre el plenilunio y la tormenta

En un primer momento procesé la foto conservando la luz del archivo original. Al cabo de unos días, un compañero del foro de Noctábulos me comentó que la imagen le parecía demasiado “diurna”, de modo que la reprocesé por bajarle las luces. Al hacerlo constaté que las nubes ganaban volumen y que la imagen en general quedaba mejor ambientada. Estos cambios fueron posibles porque el archivo original venía cargado de información.
Hasta hace unos meses solía “derechear” el histograma entre los 3/5 y los 4/5 para las tomas nocturnas; con el tiempo he aprendido que es mejor estirar en lo posible el histograma para obtener la máxima información y, posteriormente, ajustar las luces. Además de conseguir una mayor información, obtendremos una imagen con una mayor relación señal/ruido, aunque para estirar el histograma se tenga que elevar la ISO.

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19/09/2012 – Al-Qal’a, siempre al-Qal’a

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«Desde lejos, al-Qal’a parecía un nido de águilas colgado de los peñascos:
sus muros se ajustaban al precipicio y los tapiales sobresalían de la roca
cual apéndices de la montaña; las torres se levantaban sobre los escarpes,
las murallas sobre las crestas, y los edificios aparecían diseminados por doquier
–caprichos del relieve– en los lugares más abruptos e insospechados.
En su decadencia, al-Qal’a semejaba un caos de maleza y desolación,
y aun así cómo intimidaba…»

La Montaña Azul (Preámbulo)
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Cada vez que subo a la fortaleza de al-Qal’a la emoción me anuda los intestinos. No, el nido de águilas que albergara al visir al-Azraq no es un lugar cualquiera.

Cuando llegué, la tarde desfallecía y la Luna apuntaba gibosa entre los riscos. No quise perderme el espectáculo: me encaramé a la torre más alta y tomé asiento en primera fila, al borde del abismo. El Sol declinaba sobre las afiladas crestas de Benicadell, cálido, apacible, y al poco de desaparecer comprendí que había llegado el momento. Busqué el Smartphone que guardaba en el bolsillo, acomodé los auriculares en mis oídos y, mucho tiempo después, la llamada del muecín regresaba al valle de Gallinera. A continuación, una voz gutural, engolada, recitó la decimosexta sura del Corán titulada El viaje nocturno: «Loado sea quien hizo viajar a su siervo, por la noche…» Cuando el alfaquí enmudeció, las cumbres de Benicadell ardían en el ocaso: el viajero nocturno estaba preparado.

_MG_1922-2-1Dejé que Benicadell aplacara sus demonios, que languideciera, y ya en adelante quedé a solas con la Luna. Me abandoné al encanto de sentirla sobre mi piel, de contemplarla: su luz acariciaba las peñas, tan limpia y melindrosa que hasta los maltrechos perfiles de al-Qal’a parecían otros. El cielo se adivinaba profundo, azulado como un mar en calma, y el silencio de la noche invitaba a la introspección, al desvelo. Casiopea apuntaba por el norte y, sobre al-Qal’a, las Osas giraban alrededor de la estrella polar. A mis pies, la sombra de la torre se quebraba en la profundidad del barranco, y al verme cabalgando sobre ella sentí que mi cuerpo se desdoblaba, que estaba allí, sí, en lo alto del torreón, y al mismo tiempo que deslizaba ladera abajo, entre encinas, romeros y algarrobos, como una piedra. Entonces anhelé que todas aquellas ruinas que me rodeaban tomaran vida: ajusté los auriculares en mis oídos, descansé la mano en mi corazón y supliqué que El intérprete de los deseos [1] me llevara. Imaginé que en una de aquellas estancias se recitaban los versos de Ibn Arabí, y al tiempo que los acordes del laúd me persuadían, cerré los ojos y quise ver. La noche olía a cordero, a canela, tomillo y romero, y a mi espalda el calor de una hoguera me acariciaba. En la lejanía, el reclamo del cuco desfallecía en su paradero, huraño, apenas un susurro sobre la música, y fue al atender su llamada cuando advertí que no estaba solo, que alguien me acompañaba. Su voz sobresalía entre el crepitar de la leña, armónica, poética, azul, como una letanía que aturde la razón y la extravía. Sí, la noche olía a cordero y el calor de la hoguera me amansaba. Fue el humazo, el humazo azul que me ahogaba y envolvía, y el resplandor de aquella fogata azul que danzaba en mis párpados, que esbozaba sombras y las desvanecía; y fue también el lastimero recitar del trovador quien me obligó a apretar los ojos y abandonar mis sentidos al viento, al azulado viento de la noche azulada. Y al punto de abandonarme intuí la presencia de cuantos atendían aquellos versos, y los descubrí del otro lado de la hoguera, callados, recostados sobre almohadones, velados por el humazo, por el humazo azul que todo lo envolvía. Sí, la noche olía a cordero, a cordero deliciosamente especiado. Y cómo se relamían...

_MG_1949El reclamo del cuco se escuchó de nuevo en su paradero, y al abrir mis ojos todo se desvaneció. La Luna continuaba allí, apaciguando los peñascosos perfiles de al-Qal’a, pero El intérprete de los deseos callaba junto a mi oído y no quise resignarme a su silencio. Salté de mi asiento, me encaramé sobre la muralla y me abracé a la más anciana de las almenas; y así, con la frente apretada contra el tapial, marcándolo en mi piel por alcanzar su sabiduría, la fría piedra me reveló el nombre del trovador y de cuantos acompañaban al visir aquella noche.


[1] Colección de poemas de Ibn Arabí (Murcia, 1165 - Damasco, 1240), extraordinariamente interpretados por Omar Metioui y Eduardo Paniagua, quienes ponen voz y música a los versos del mayor referente del sufismo de al-Ándalus.
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199 - Bona nit, al-Qal'a!!!

Seguramente, el poco tiempo que dormí lo hice de un tirón, con una sonrisa de satisfacción cosida en los labios. Lo intuyo porque cuando las primeras luces de la mañana me despertaron, salté del interior de la tienda y, levantando los brazos al cielo, grité: Bon día, al-Qal’a!!!

_MG_1999 _MG_1982

Cada vez que subo a al-Qal’a, a la Fortaleza, la emoción me anuda los intestinos; sin embargo, cuando abandono sus muros, sé que pronto estaré de regreso.

Pano al-Qal'a

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17/09/2012 – Foto-blog (199): Bona nit, al-Qal’a!!!

Cuando la Luna desapareció, la oscuridad se cernió sobre los peñascosos perfiles de al-Qal’a: las estrellas resplandecieron en el firmamento y las linternas salieron de sus fundas…

199 - Bona nit, al-Qal'a!!!

Título / Localización

Bona nit, al-Qal’a!!! / Castell d’al-Qal’a (Vall de Gallinera)

Fecha / hora de la toma

26/08/2012 / 02:01h

Cámara

Canon EOS 60D

Objetivo

Canon EF-S 10-22/3.5-4.5 USM

Tiempo de exposición

84 sg

Diafragma

F 5.6

ISO

1600

Distancia focal

13 mm

Comentarios

Iluminada con linterna fría + filtro CTO: tienda y árbol
Iluminada con linterna cálida (xenón): ruinas de al-Qal’a
WB: 3100 K

Observaciones

Quizá empleé un ISO demasiado alto para una temperatura ambiente que no era precisamente baja, por este motivo el original presenta algo de ruido cromático y lumínico que se ha reducido en post-proceso

Con el fin de obtener una imagen más limpia disparé otra foto a ISO 800 y 170 sg de exposición

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14/09/2012 – Foto-blog (198): Bon dia, al-Qal’a!!!

Seguramente, el poco tiempo que dormí aquella noche lo hice de un tirón, con una sonrisa de satisfacción cosida a mis labios. Lo intuyo porque cuando las primeras luces de la mañana me despertaron, salté del interior de la tienda y, levantando los brazos al cielo, grité: Bon dia, al-Qal’a!!!

198 - Bon dia, al-Qal'a!!! 

Título / Localización

Bon dia, al-Qal’a!!! / Castell d’al-Qal’a (Vall de Gallinera)

Fecha / hora de la toma

26/08/2012 / 07:31h

Cámara

Canon EOS 60D

Objetivo

Canon EF-S 10-22/3.5-4.5 USM

Tiempo de exposición

1/3 sg

Diafragma

F 5.6

ISO

100

Distancia focal

11 mm

Comentarios

La disposición del triángulo árbol-tienda-castillo cierra la foto con un bucle. Supongo que un triángulo equilátero apoyado sobre la base ofrecería una mayor sensación de estabilidad (calma), aunque no es el caso.

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12/09/2012 – Sueños de tormenta

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La tarde del jueves 30 de agosto fue tarde de nubes de evolución, de níveos cúmulos que se levantaban como un yunque sobre el abochornado cielo de Perputxent: se cocía una buena… Estuve atento al rumor de la tormenta que tenía que llegar, de modo que cuando escuché su rugido en la distancia valoré su posición y estimé cuál podía ser su evolución y recorrido. Reconozco que me equivoqué, que mis ansias por fotografiar los perfiles de l’Encantà bajo la tormenta se impusieron a la evidencia que me llevaba de nuevo al castillo de Perputxent. No, el castillo de Perputxent ya figuraba en mi archivo fotográfico de tormentas: ahora quería el barranco de l’Encantà.
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La noche me sorprendió al pie del cañón, frente a los afilados perfiles de l’Encantà, y aunque la tormenta refulgía insistente a mi espalda, permanecí atento a mi encuadre: uno sólo de aquellos rayos que caían por atrás me valdría de aparecer al frente.
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197 - Entreluces

Monté el gran angular y programé el temporizador para que la cámara no dejara de fotografiar: f8.0, ISO400, 60sg. Una hora después apenas había cazado un relámpago asomando tímidamente por un costado. Sin embargo, c
ientos de rayos restallaban detrás de mí, sobre las sierras de la Safor y Benicadell oriental, y me remordía la conciencia. Al final, no me quedó otra que rendirme ante la evidencia.
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_MG_3191-1

La tormenta llevaba más de una hora descargando tras Benicadell oriental, en la zona de Gandía, de modo que no tardaría en cambiar su posición y/o apagarse. Cargué el equipo en el coche y marché hacia el castillo de Perputxent. De camino los relámpagos caían ya con una menor cadencia: tenía que darme prisa… Cambié de planes sobre la marcha y me dirigí al despoblado de al-Kanesiyya, a medio camino entre l’Encantà y Perputxent. Mientras montaba la cámara sobre el trípode resplandecieron un par de relámpagos, verticales, poderosos, quebrados, pero fueron los últimos que vi aquella noche, que en vano los esperé con el encuadre ya resuelto y la cámara configurada para la ocasión. En adelante, una niebla a media altura engulló las cumbres y ahogó cualquier vestigio de tormenta: no podía creerlo!!!
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Al poco regresó la lluvia, débil pero acompañada por un viento del demonio que todo lo salpicaba. Dudé si recoger el equipo y marcharme, pero no, no podía marchar de vacío, esperaría a que se abrieran las nubes y apareciesen las estrellas. Quedé junto a la cámara, escuchando el tamborileo de la lluvia sobre el paraguas, esperando a que amainara. Pasada la medianoche las tripas me rugían y el sueño me vencía. Más pronto que tarde escampará –pensaba–: tiene que hacerlo. Nunca pensé que dormitaría de pie, agarrado al trípode, pero lo hice.
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La tormenta teñía de morado las nubes cuando el cielo se abrió a mi espalda y el plenilunio asomó, vívido pero escueto, entre las nubes. Fue un instante, el tiempo suficiente para tomar una foto antes de que se volviera a cerrar, el tiempo justo para bañar las ruinas que tenía ante mí con esa extraña luz que proyecta el Sol cuando irrumpe entre las nubes de una tormenta. “Sol de tormenta” la llamo yo, de modo que cuando contemplé la imagen en la pantalla de la cámara su título no me ofreció la más mínima duda.
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196 - Luna de tormenta
Regresé a mi sueño, al retumbar de la tormenta en la distancia, al tamborileo de la lluvia sobre el paraguas, hasta que las nubes comenzaron a escampar y las estrellas aparecieron, finalmente, en el firmamento.
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_MG_3250-11

La tormenta resplandecía en la lejanía, pero yo sólo tenía ojos para mi Catalina. La noche comenzaba de nuevo…

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10/09/2012 – Foto-blog (197): Entreluces

Las luces de la tormenta fulguraban a la izquierda; la contaminación lumínica, a la derecha. 

197 - Entreluces

Título / Localización

Entreluces / Barranc de l’Encantà (Beniarrés)

Fecha / hora de la toma

30/08/2012 / 21:52h

Cámara

Canon EOS 60D

Objetivo

Canon EF-S 10-22/3.5-4.5 USM

Tiempo de exposición

104 sg

Diafragma

F 5.6

ISO

200

Distancia focal

12 mm

Observaciones

Paraguas + funda protectora

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07/09/2012 – Foto-blog (196): Luna de tormenta

Las luces de la tormenta fulguraban al frente; a mi espalda, sin embargo, la Luna se abría paso entre las nubes…

196 - Luna de tormenta

Título / Localización

Luna de tormenta / Despoblat d’al-Kanesiyya (l’Orxa)

Fecha / hora de la toma

30/08/2012 / 23:53h

Cámara

Canon EOS 60D

Objetivo

Tamron SP AF 17-50/2.8 XR Di II

Tiempo de exposición

113 sg

Diafragma

F 5.6

ISO

400

Distancia focal

39 mm

Comentarios

Paraguas + funda protectora

Cuando el Sol irrumpe entre las nubes de una tormenta ofrece luces de intensidad y tono muy peculiares. Ahora sé que el mismo fenómeno sucede con la Luna

La situación y dirección de la puerta derecha debería guardar una
mayor separación con el borde de la imagen puesto que, además de sacarnos de la foto, encajona la imagen. Un error de lectura que debería haberse detectado mientras se componía la foto en campo

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05/09/2012 – Foto-blog (195): Diálogos con Selene (III)

195 - Diálogos con Selene (III)

Título / Localización

Diálogos con Selene (III) / Torre de Reixes (El Campello)

Fecha / hora de la toma

01/08/2012 / 21:24h

Cámara

Canon EOS 60D

Objetivo

Sigma AF 70-300/4.0-5.6 DG APO Macro

Tiempo de exposición

1 sg

Diafragma

F 9.0

ISO

100

Distancia focal

92 mm


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Enlace relacionado
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03/09/2012 – Foto-blog (194): El fotógrafo en la Naturaleza (VIII)

Una serie Startrails lleva su tiempo y da para charlar e incluso seguir fotografiando…

194 - El fotógrafo en la Naturaleza (VIII)

Título / Localización

El fotógrafo en la Naturaleza (VIII) / Castell de Penella (Cocentaina)

Fecha / hora de la toma

01/06/2012 / 22:50h

Cámara

Canon EOS 550D

Objetivo

Canon 18-55 mm f3.5-5.6 EF-S IS

Tiempo de exposición

618 sg

Diafragma

F 5.6

ISO

100

Distancia focal

18 mm

Comentarios
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Tomada con la cámara de Rafa, el Socarraet, mi acompañante aquella plácida noche de tertulia y fotografía

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Enlace relacionado
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