01/02/2012 – Foto-blog (100): De reflejos, quimeras y espejismos (II)

La cascada susurraba melodiosa en el callejón de roca…

100 - De reflejos, quimeras y espejismos (II)

Título / Localización

De reflejos, quimeras y espejismos (II) / Estret de l’Encantà (Planes)

Fecha / hora de la toma

12/08/2011 / 10:22 h

Cámara

Canon EOS 50D

Objetivo

Canon EF-S 10-22/3.5-4.5 USM

Tiempo de exposición

1/40 sg

Diafragma

F 7.1

ISO

400

Distancia focal

16 mm

Observaciones

Bidón estanco y embarcación neumática

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Enlace relacionado
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31/01/2012 – Foto-blog (099): Retazos de invierno (I)

Las choperas de Perputxent aguardan desnudas los fríos invernales…

099 - Retazos de invierno (I)

Título / Localización

Retazos de invierno (I) / Choperas de Perputxent (Beniarrés)

Fecha / hora de la toma

28/12/2011 / 08:33 h

Cámara

Canon EOS 50D

Objetivo

Sigma AF 70-300/4.0-5.6 DG APO Macro

Tiempo de exposición

1/2 sg

Diafragma

F 9.0

ISO

100

Distancia focal

86 mm

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30/01/2012 – Foto-blog (098): Cuando ruge la barrancada (V)

Ocho semanas después, rugía de nuevo la barrancada…

098 - Cuando ruge la barrancada (V)

Título / Localización

Cuando ruge la barrancada (V) / Gorg del Salt (Planes)

Fecha / hora de la toma

17/01/2012 / 13:44 h

Cámara

Canon EOS 550D

Objetivo

Canon EF-S 10-22/3.5-4.5 USM

Tiempo de exposición

1/2 sg

Diafragma

F 11.0

ISO

100

Distancia focal

18 mm

Observaciones

Paraguas
Filtro polarizador HOYA Pro1 MC para eliminar reflejos en el agua
Filtro degradado Hitech ND 0.6
Recorte de imagen vertical con presencia de nubes y cielo, de ahí el empleo del filtro degradado y que se optara por un F11

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27/01/2012 – Foto-blog (097): En la guarida de las ninfas (II)

Bien entrada la madrugada, cuando la Luna llena asomó entre las peñas, las ninfas emergieron de su guarida y me confiaron sus secretos: «ven, atiende la acuática voz de las náyades y maravíllate de nuestra hermosura»

097 - En el estanque de las ninfas (II)

Título / Localización

En la guarida de las ninfas (II) / Estret de l’Encantà (Planes)

Fecha / hora de la toma

10/01/2012 / 01:58 h

Cámara

Canon EOS 50D

Objetivo

Canon EF-S 10-22/3.5-4.5 USM

Tiempo de exposición

483 sg

Diafragma

F 5.6

ISO

160

Distancia focal

12 mm

Observaciones

Luna llena

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26/01/2012 – Foto-blog (096): En la guarida de las ninfas (I)

Antes de que la Luna levantara sobre las peñas, la oscuridad reinaba en la guarida de las ninfas…

096 - En el estanque de las ninfas (II)

Título / Localización

En la guarida de las ninfas (I) / Estret de l’Encantà (Planes)

Fecha / hora de la toma

09/01/2012 / 19:30 h

Cámara

Canon EOS 50D

Objetivo

Canon EF-S 10-22/3.5-4.5 USM

Tiempo de exposición

3600 sg (60 tomas de 60 sg)

Diafragma

F 5.6

ISO

1250

Distancia focal

13 mm

Observaciones

Iluminada con linterna de led provista con filtro 1/2 CTO
Temperatura de color: 3200K
21 tomas dark
Serie fotográfica montada con Startrail 1.1

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25/01/2012 - Arriba las enseñas (II): arqueros y ballesteros

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...I nós que ens en tornàvem amb el homes,
ens giràrem cap a la vila per vigilar als sarraïns, que n’hi havia una gran companyia a fora;
i un ballester ens tirà, i de l’altra part del capell de sol i del batut, ens donà al cap, amb el cairell, prop del front.
I, per voluntat de Déu, el cairell no traspassà el cap, però la punta de la sageta es clavà enmig del front.
I nós, per la ràbia de sentírem, donàrem tal manotada a la sageta que la trencàrem;
i ens rajava la sang cara avall i, amb el mantell de sendat que nós dúiem, ens torcàvem la sang;
i veníem rient perquè la host no se n’espantara. I entràrem en ua tenda en què nós posàvem;
i se’ns unflà tota la cara, i els ulls, de manera que, de l’ull de la part en què nós érem ferit,
no hi poguérem veure per quatre o cinc dies.
I quan la cara se’ns desinflà, cavalcàrem per tota la host, per tal que la gent no fóra tota desconhortada.

(Chronica o comentaris del gloriosissim e invictissim Rey en Jacme Primer..., 266)

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El desarrollo del arco y la ballesta constituyó uno de los factores de mayor trascendencia en la evolución del armamento medieval; sobre todo la difusión y el perfeccionamiento de un arma de fácil manejo y gran capacidad ofensiva como la ballesta que, junto con la lanza, contribuyó al replanteamiento de las defensas corporales. El alcance y potencia de la ballesta hacen de ella un elemento imprescindible en cualquier ejército o expedición, tanto para el enfrentamiento en campo abierto como para la defensa y el asalto de lugares. Surgirá así, entre otros factores, una nueva forma de concebir el ejército y la guerra, donde el desarrollo de la ballestería contribuirá a potenciar la infantería.

ballesteroEn el XIII, la ballesta era primordialmente un arma de peón, y pese a que las operaciones para su armado la hacían de tiro más lento que el arco (según Alfonso X: el arquero antes tirará tres saetas que el de la ballesta una), era estimada por la hueste por su facilidad de aprendizaje y escasa especialización, además de por su alcance (unos 150 metros efectivos, aunque con poca precisión) y capacidad de penetración. Se empleaba, fundamentalmente, en el asedio y defensa de las fortalezas, pero su gran versatilidad de uso permitía que, aunque en menor medida, también se empleara en la caballería y el combate campal. En tiempos de al-Azraq, las había de dos tipos: las de doble pie y las de estribera, según se cargaran con dos pies o uno. La verga de la ballesta era de madera y/o cuerno (ballesta çervera), y la cuerda, de seda forrada. Las saetas que se empleaban eran de diversa índole (cortas, medias y largas; de cuerpo y/o punta de metal y/o madera, emplumadas o no…) y se llevaban en un coldre o aljaba en número de 60 a 100 para los ballesteros a pie y 200 para los montados a caballo. Las ballestas de estribera se cargaban enganchando la cuerda a una gafa que el ballestero colgaba del cinto, tensándola con un pie metido en la estribera, hacia abajo, hasta trabar la cuerda en la nuez de la llave de disparo.

ballestaLa ballesta fue un arma polémica desde su implantación, considerada indigna sustituta del arco árabe por los musulmanes más puristas y un artefacto despreciable y propio de cobardes por la nobleza cristiana y la Iglesia de Roma. No en vano, en el II Concilio de Letrán celebrado el año 1139, la Iglesia prohibió el empleo del arco y la ballesta en las contiendas entre cristianos, mandato que nunca prosperó en la práctica. Es de entender que para un noble entrenado desde la infancia en el arte de la guerra, protegido con unas costosísimas armaduras, era intolerable la posibilidad de morir a manos de una ballesta plebeya, máxime cuando la distancia de tan cobarde disparo imposibilitaba cualquier mínima defensa. De hecho, mientras que un caballero capturado era normalmente respetado por sus iguales -por solidaridad de clase y para conseguir un rescate-, los arqueros y ballesteros enemigos eran masacrados como asunto de rutina, incluso –dicen– que los propios corrían el riesgo de terminar bajo los cascos de los caballos si se interponían en su camino.

ArqueroEl arco era el arma por excelencia de la cultura musulmana, pues el Islam instaba al aprendizaje y manejo entre sus fieles. A este respecto, Ibn Hudayl expresa: «Dios, ensalzado sea, acordó su preferencia al arco, por encima de cualquier otra arma. Alguna vez dijo el Profeta: Todo creyente debe aspirar a tener un arco y flechas.» Sin embargo, su utilización decaería frente a una creciente estima por las ballestas de los francos, lo que produjo –como ya hemos apuntado– cierta repulsa por parte de los puristas (Hullu Tawra, en su Libro de las maravillas y los arcanos sobre la respuesta al ataque, la victoria y los secretos, en lo que atañe a los arqueros en las avanzadas, pone en boca de Al-Mu'tamid, rey de la taifa de Sevilla, las siguientes palabras: «debéis saber que un arco bendito y victorioso, qurašî por su origen y propio de mandatarios, sólo lo veréis en manos de gentes de aristocrático origen, noble naturaleza, espíritu orgulloso y elevadas intenciones, mientras que el arco de pie nunca lo veréis sino en manos del necio ignorante, de bajas miras y pobres intenciones») Aún con el avance de la ballesta, el arco continúa siendo un arma fundamental en al-Andalus, que se adapta mejor a las necesidades de la caballería y a su táctica del karr-wa-farr, tanto por su manejabilidad como por su cadencia de tiro, en especial los arcos de tipo compuesto, llamados turquesos, que combinaban la madera (de tejo o fresno) con cuernos y tendones, ofreciendo una mayor flexibilidad y potencia –y un menor tamaño– que los fabricados sólo con madera. En los territorios de al-Azraq se emplearían, principalmente, los arcos simples de madera (arabiyya), dado su marcado carácter popular, aunque es de prever que en las celadas y escaramuzas a caballo tomaran mayor protagonismo las ballestas y los arcos turquesos por la manejabilidad que les confería su menor tamaño.

Respecto de las mesnadas feudales, decir que estas eran masas heterogéneas de arqueros y ballesteros, mercenarios, almogávares y peones a pie sin la menor uniformidad en el vestuario ni en el armamento. Los peones eran gentes de baja condición social y nula práctica en el combate, que actuaban como auxiliares, escuderos, acemileros, artesanos (herreros y carpinteros), zapadores, porteadores y un largo etcétera de oficios y funciones. Algunos vestían lorigón, escudo y casco, e iban pertrechados con lanza o ballesta y algún que otro cuchillo. Este tipo de infantería dispar se manejaba mejor en la custodia de campamentos y castillos, en el asalto de fortalezas y en todas aquellas acciones donde la caballería no podía intervenir por la naturaleza del terreno. En las lides campales, por lo general, la victoria dependía de la caballería.

Mòmia Jaume IEn lo concerniente a los territorios de al-Azraq, ya quedó esbozada en otra entrada el tipo de contienda que se producía, si acaso añadir que las celadas musulmanas se producían con gran estruendo de timbales, gritos y añafiles, y que la maniobrabilidad de la caballería mora y de los arqueros y ballesteros causaban estragos entre los cristianos (las voces e los alaridos de los moros e los roydos de los atamores e de los añafiles eran tan grandes que cielo e tierra todo se fondía). Valga recordar que el rey Jaime I sufrió una profunda herida en su ceja izquierda durante el sitio de la ciudad de Valencia, cuando una saeta disparada por un ballestero musulmán le atravesó el casco y el almófar y se le clavó en la frente (Llibre dels Feyts, 266), por lo que no es de extrañar el temor con que el monarca relata lo feyt de Rogat, la celada nocturna que, con gran estruendo y formidable despliegue de ballestas, le tendiera el wazir al-Azraq.
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Este post es una adaptación de la entrada redactada el 07/04/2009 en el blog privado Las lunas de Perputxent (diario de una leyenda)

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BIBLIOGRAFÍA

· Alvaro Soler del Campo. La evolución del armamento medieval en el reino castellano-leonés y al-Andalus (siglos XII-XIV). Servicio de publicaciones del EME (1993)

· Gonzalo Menéndez Pidal. La España del siglo XIII leída en imágenes. Real Academia de la Historia (1986)

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Enlace relacionado
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24/01/2012 – Foto-blog (095): Perfiles de Perputxent

La noche está al caer y las últimas luces del día siluetean los escabrosos perfiles de Perputxent…

096

Título / Localización

Perfiles de Perputxent / Castell de Perputxent (l’Orxa)

Fecha / hora de la toma

02/09/2011 / 20:39h

Cámara

Canon EOS 50D

Objetivo

Canon EF-S 10-22/3.5-4.5 USM

Tiempo de exposición

143 sg

Diafragma

F 5.6

ISO

100

Distancia focal

20 mm

Observaciones

Filtro ND 3.0

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23/01/2012 – Foto-blog (094): El fotógrafo en la Naturaleza (III)

Un receso junto al camino antes de continuar…

094 - El fotógrafo en la Naturaleza (III)

Título / Localización

El fotógrafo en la Naturaleza (III) / Estret del Pichoc (Beniarrés)

Fecha / hora de la toma

15/12/2011 / 15:04h

Cámara

Canon EOS 550D

Objetivo

Canon EF-S 10-22/3.5-4.5 USM

Tiempo de exposición

1/16 sg ± 1.66EV

Diafragma

F 8.0

ISO

100

Distancia focal

22 mm

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20/01/2012 – En la guarida de las ninfas: sesión fotográfica nocturna

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“(…) Van cayendo las aguas al barranco que la ignorancia y credulidad llamó de la Encantada por la piedra circular de unos cinco pies de diámetro, que en forma de ventana cerrada se ve en la garganta del barranco á 20 pies sobre el nivel ordinario de las aguas. En esta fingió el vulgo la boca de cierta mina, donde los Moros escondieron sus tesoros, y dexáron encantada una doncella, que cada cien años sale para volver á entrar en el mismo dia. Fábulas indignas de hombres juiciosos, perpetuadas solamente por la superstición é ignorancia. Quanto ofrece aquel barranco es natural y efecto de las aguas, que abriéron un callejon profundo, y dexáron por ambos lados cortes casi perpendiculares de mas de 50 varas.
En el de la derecha se halla la citada piedra en un sitio de tan difícil acceso,
que para llegar á él es preciso ó descolgarse por una soga desde mucha altura,
ó pasar de la izquierda á la derecha atravesando ántes un largo madero:
operaciones ambas muy arriesgadas,
por hallarse un profundo pozo de agua en aquella parte del barranco
(...)"

(Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reyno de Valencia. Antonio Josef Cavanilles, 1797, libro Quarto)

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La primera vez que visité el estrecho de l’Encantà nada sabía del encantamiento que la leyenda le atribuye. Recuerdo que era el verano de 1996 y que accedí desde el valle de Perputxent, después de cuatro interminables horas remontando el seco lecho del barranco: desde entonces no he dejado de visitarlo.

El pasado lunes 9 de enero regresé a la morada de Amira pertrechado con todo lo necesario para acometer una sesión fotográfica nocturna. El acceso al lugar resulta tan enmarañado y complicado que después de anochecer resulta una temeridad intentar salir de allí; por este motivo, y porque la previsión meteorológica anunciaba heladas, llevé todo lo necesario para hacer menos penosa mi estancia. Aquella sería la tercera vez que pernoctaba en el lugar, la primera que lo haría en invierno. En anteriores ocasiones había dormido al raso, junto al estanque, pero esta vez monté el campamento en el único lugar donde podía: sobre una isla de grava que se había formado tras la última barrancada. Coloqué dos troncos de pino con la finalidad de poder acceder hasta ella, y una vez que todo estuvo en orden no pude reprimir la necesidad de fotografiar mi efímera morada con vistas al estanque de las ninfas: todo un privilegio.

_MG_7752-4

El motivo de mi regreso era mejorar unas fotografías nocturnas que había realizado durante el verano, pues éstas habían quedado con un poco de ruido lumínico a causa de la elevada temperatura ambiente. Pensaba que si las realizaba durante el invierno podría mejorar este aspecto –como así fue–, pero lo que realmente buscaba eran otras cosas.

087 - Plenilunio, la voz de Amira

En invierno, la Luna se eleva más sobre el horizonte y las aguas del estrecho presentan una transparencia a la que ya no estamos acostumbrados. La conjunción de esas dos circunstancias me proporcionaría otra sustancial mejora que quería incorporar a mis fotografías: si la luz de la Luna incidía perpendicular sobre la superficie del agua, la transparencia de ésta me mostraría los dominios de las ninfas. Para conseguir las condiciones de luz óptimas tenía que esperar a que el plenilunio apareciese entre los dos farallones rocosos que conforman el estrecho y eso sucedería cuando la Luna adoptase una posición cenital: entre las 00:30 h y las 03:00h de aquella noche.

Startrails2-1-1Tocaba esperar un buen rato, de modo que cuando oscureció posicioné el equipo y, aprovechando que la Luna todavía estaba baja, tomé una serie de 60 fotografías de 60 segundos (f5.6 e ISO 1250) con una orientación SSE. Las ventajas de realizar una serie eran varias: por una parte obtendría dos fotos completamente distintas de un mismo encuadre (una fotografía de larga exposición y otra de corta), y podía experimentar sobre algo que había leído unos días antes: el ISO nominal de las cámaras Canon es el 160 y, por tanto, la mejor relación señal/ruido se obtenía con este ISO y sus múltiplos 2n; por otra, obtenía un patrón de ruido mediante la toma de 21 tomas oscuras de 60 sg e ISO 1250 que posteriormente haría servir para reducir el ruido de las tomas de la serie y de cuantas fotos tomara aquella noche bajo los mismos parámetros de exposición y sensibilidad (siempre que la temperatura ambiente no fluctuase mucho).

Al poco de anochecer, la temperatura cayó en picado. Seguramente, la mínima que se alcanzó aquella noche rondó los 0ºC puesto que la tienda de campaña amaneció completamente escarchada. Las bajas temperaturas nocturnas vienen bien para que el sensor no se sobrecaliente y las fotos tengan un menor ruido; sin embargo, las baterías duran mucho menos y he leído que en estos casos resulta muy conveniente llevar las de repuesto encima, bien pegadas a nuestro cuerpo. La escasa duración de las baterías fue la que dio al traste con una serie time-lapse de unas 2 horas sobre la evolución de las luces y las sombras en las paredes del estrecho que quería realizar con un segundo cuerpo de cámara que había traído conmigo. Una verdadera lástima porque a buen seguro que habría sido una secuencia memorable por la que valdrá la pena regresar.

El canto de las náyadesDespués de tomar la serie startrails, me adentré en la oscuridad del callejón de agua a bordo de una embarcación hinchable. La idea era colocar unos cirios al final del estrecho con la finalidad de fijar un punto de atención, crear un contraste cromático y ambientar la escena. Dejé que la brisa me acompañara, y así, al amparo de los elementos, el aura de la noche me tomó de la mano y me llevó ante la Encantada. Le presenté mis más profundos respetos y ella me habló el idioma de las piedras. Sí, la cascada cantaba sus aguas en el congosto y quise creer que Amira me hablaba a través de ellas. Su piel estaba fría, tanto que al dejar de acariciarla mi mano ardía. Miré hacia arriba: el cielo clareaba entre los peñascos y el fulgor de las estrellas desvanecía. Prendí los cirios y contemplé su belleza a la enigmática luz de las velas. Amira se dejaba acariciar… Antes de marchar le prometí que le escribiría un sentido soneto, y que volvería junto a ella, pronto, por recitárselo de viva voz. Entonces metí mis manos en el agua y remé, y al remar sentí su frío y escuché su voz, y al sentirla y escucharla supe que me esperaría.

La luz de la Luna incidió sobre la pared de la derecha a eso de la medianoche y lentamente deslizó hacia el estanque a expensas de las sombras. El ángulo de incidencia lumínica era tan pequeño que las texturas de la roca afloraron fruto del contraste. Sí, la rugosidad de la piedra se fraguaba a golpe de Luna y aquella piel rocosa que nacía de las sombras se estremecía cada vez que mis ojos la recorrían. Recuerdo que la pared de mi derecha estaba completamente iluminada cuando el plenilunio irrumpió en el estrecho. No, nunca olvidaré el momento en que sus haces de luz rompieron el cristal del acuático espejo y penetraron en la guarida de las náyades. Después fue como un sueño del que no se quiere despertar y hasta el murmullo de la cascada parecía que cantaba. Ciertamente, el momento bien merece un time-lapse que lo inmortalice y revivirlo con la música adecuada sonando en el oído.

_MG_7897-10'-9

Alguna de las fotografías que tomé aquella noche ilustrará un reportaje sobre los paisajes del barranco de la Encantada y su leyenda que aparecerá en la edición de abril de una prestigiosa revista de fotografía de naturaleza.

Quería ambientar la leyenda en el lugar exacto donde transcurre, y tomar unas fotos al natural, con la luz de la Luna llena. El propósito inicial se ha cumplido, pero las fotos tienen un margen de mejora y lo quiero apurar. En primer lugar, la iluminación alegórica ha de tener más presencia, como en la foto que realicé en verano. En segundo lugar, la falta de una modelo que encarne el personaje de Amira puede suplirse con éxito sugiriendo más allá de la propia iluminación alegórica, esto es, reforzando la presencia de la Encantada. ¿Qué tal un primerísimo plano con un candil islámico de piquera prendido junto al estanque? ¿Qué tal acompañarlo con un espejo, un peine y unas ropas dejadas sobre la roca? ¿Qué tal un formato vertical profundo, con los abalorios de Amira en el primer plano, su presencia alegórica al fondo del callejón de roca y el plenilunio encerrado entre los peñascos? Ahí creo que podría estar la foto…

_MG_7911-14

Francamente, disfruté cada instante de aquella sesión fotográfica a la luz del plenilunio, sin embargo, las fotografías que me traje no son más que el mero recuerdo de unas sensaciones que necesitaba encontrar y que fueron el verdadero motivo de mi escapada. El escritor, en su necesidad por experimentar sensaciones, debe hacer un esfuerzo por creer aquello que tiene delante. La sugestión ayuda al principio porque, al final, quien necesita escudriñar en la memoria de los tiempos termina por aprender la manera de entablar conversación con aquello que creía inanimado, y entonces descubre el idioma de las piedras y paladea el canto de las aguas, y es esa perfecta comunión con los elementos quien le muestra aquello que su incredulidad le impedía ver. Siempre hay algo más allá, otra vuelta, pero hay que buscarla.

_MG_7907-13

La fotografía puede ser el complemento ideal de la escritura, la herramienta que afina la sensibilidad del autor, el motor que lo empuja; y al revés, la escritura puede ser el acompañante perfecto de la fotografía, el título que sugiere, la frase que contextualiza, el texto que introduce. Conozco excelentes fotógrafos que arruinan sus obras bajo títulos tan obvios como nefastos, que son incapaces de hilvanar media frase con la que introducir una buena imagen: una pena porque aunque la foto sobreviva por sí misma a menudo forma parte de un reportaje y no puede ser ajena a la narración que la contextualiza. La foto se asemeja a un poema que se ha de rimar y que antes de expresarse conviene interiorizarse. La escritura es emoción, y si el autor no se emociona difícilmente lo hará el lector: la emoción es la madre.

Aquella noche en el estrecho de l’Encantà experimenté un cúmulo de emociones. Sentí en mi mano la fría piel de Amira, su soledad y la mía, mi temor por acariciarla; escuché la pétrea voz que habla, y el canto de las náyades junto a la fuente, y hasta la Luna retiró el velo de cristal que cubría su guarida. Sentí el frío en la roca fría, en el agua fría, la fría brisa que acaricia y despelleja. Y hablé con Amira, y ella me escuchó, y desde entonces que la ansío, y sé que ella me espera. Ahora que me ha aceptado, que ha accedido a hablarme, le llevaré noticias de su wazir y le pediré que me cuente su historia: esa es, en realidad, la razón que me mueve.

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Enlaces relacionados
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19/01/2012 – Foto-blog (093): En el estanque de las ninfas

Los calores estivales invitaban al baño en el estanque de las ninfas…

Título / Localización

En el estanque de las ninfas / Estret de l’Encantà (Planes)

Fecha / hora de la toma

14/07/2011 / 14:47h

Cámara

Canon EOS 50D

Objetivo

Canon EF-S 10-22/3.5-4.5 USM

Tiempo de exposición

1/250 sg

Diafragma

F 8.0

ISO

100

Distancia focal

16 mm

Comentarios

No suelo tomar fotos con la cámara del móvil, pero creo que documentar tan memorable momento lo requería.
Primero fue el baño; las fotos vinieron después, con el cuerpo
y la mente más frescos y relajados

IMAG0150 IMAG0155

Observaciones

Era la primera vez, y la única, que tomaba una foto con vistas a complementarla posteriormente con un texto. Cuando tomé esta imagen dejé un generoso espacio en la parte inferior con el propósito de insertar un extracto del texto que Cavanilles escribió acerca de la leyenda de l’Encantà; de ese modo, imagen y texto podrían ilustrar la portada de un posible artículo o reportaje fotográfico.

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18/01/2012 – Foto-blog (092): Espejo de invierno

El viento dejó de aullar, pero hacía frío…

092 - Espejo de invierno

Título / Localización

Espejo de invierno / Choperas de Perputxent (Beniarrés)

Fecha / hora de la toma

28/12/2011 / 08:59h

Cámara

Canon EOS 50D

Objetivo

Sigma AF 70-300/4.0-5.6 DG APO Macro

Tiempo de exposición

1/8 sg

Diafragma

F 9.0

ISO

100

Distancia focal

168 mm

Observaciones

Abstracción sobre abstracción

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17/01/2012 – Foto-blog (091): Hisn Burbunjan

Hubo un tiempo en que Perputxent se llamaba Burbunjan y la media Luna era una aliada.

091 (2)

Título / Localización

Hisn Burbunjan / Castell de Perputxent (l’Orxa)

Fecha / hora de la toma

28/12/2011 / 19:24h

Cámara

Canon EOS 50D

Objetivo

Sigma AF 70-300/4.0-5.6 DG APO Macro

Tiempo de exposición

461 sg

Diafragma

F 9.0

ISO

100

Distancia focal

Doble (70mm para el castillo y 300mm para la Luna)

Observaciones

De las tomas más complicadas con las que me he enfrentado en la era digital: obturación manual, doble focal, doble enfoque, tapado y re-encuadre en un mismo disparo de cámara. Un reto

Decir que la Luna se encontraba muy alejada del encuadre y tuve que re-ubicarla. Asimismo, las proporciones relativas entre el castillo y la Luna son 70/300, esto es, la Luna se presenta considerablemente agrandada respecto de las dimensiones del castillo

Comentarios

Temperatura de color: 2800K

Llevaba un tiempo detrás de una foto contradictoria de este estilo donde las estrellas corren y la Luna aparece estática, y aunque todavía no dispongo del objetivo adecuado, decidí improvisar y experimentar.

Para conseguir una toma así se requiere un objetivo con el mayor recorrido focal posible. En este caso se empleó un Sigma 70-300. Asimismo, se hace preceptiva una planificación de la toma previa al disparo y algún que otro intento fallido antes del definitivo, pues una vez que el obturador de la cámara se acciona todo se precipita y el más mínimo error arruina la foto. En primer lugar, se debe estudiar la disposición de los elementos (castillo y Luna en este caso) dentro del encuadre. Aquí la Luna quedaba unos 60º a la izquierda de la visual del castillo y tenía que transportarla hasta el interior de mi encuadre, de modo que decidí hacerle un hueco en la zona izquierda, cuidando las equidistancias al perfil del castillo y los bordes de la foto. En segundo lugar, hay que decidir la escala relativa de los elementos: en este caso la Luna se magnificaría tomándola a la máxima focal (300mm) mientras que el castillo se minimizaría en lo posible empleando la focal mínima del objetivo (70mm).

Antes de accionar el obturador, situé la cámara sobre un bean-bag, encuadré la Luna con la focal más larga (300mm) y la enfoqué. Tapé la lente del objetivo con una cartulina negra, accioné el obturador y retiré la cartulina del frontal del objetivo el tiempo necesario para exponer la Luna (en este caso 1/100 sg). Con el objetivo nuevamente tapado, restablecí la focal del castillo (70mm), re-enfoqué según una referencia tomada previamente sobre el objetivo, situé la cámara sobre el trípode (previamente fijado para el encuadre del castillo) y retiré de nuevo la cartulina del frontal de la lente para exponer el contraluz del castillo. En mi caso necesité tres intentos hasta conseguir la foto, pero el resultado obtenido es sólo una aproximación del que persigo. Ahora que he experimentado creo saber cómo debo acometerla…

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16/01/2012 – Foto-blog (090): Esperando a Catalina

Era noche de eclipse lunar, pero Catalina clareaba detrás del megalito…

090 (3)

Título / Localización

Esperando a Catalina / Barranc de l’Encantà (Beniarrés)

Fecha / hora de la toma

15/06/2011 / 23:21h

Cámara

Canon EOS 550D

Objetivo

Sigma AF 70-300/4.0-5.6 DG APO Macro

Tiempo de exposición

180 sg

Diafragma

F 5.6

ISO

800

Distancia focal

190 mm

Observaciones

Una fotografía repleta de errores técnicos: 1) la apertura del diafragma no es la óptima para la focal empleada; 2) la ISO empleada no es un múltiplo de la nominal; 3) la composición pide unas estelas más largas, que llenen por completo el plano, y quizá también una focal más larga. El disparo ideal hubiera sido con los siguientes ajustes: ISO 320, f 10.0, 1200 sg

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Temperatura de color: 7200K

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13/01/2012 – Foto-blog (089): Perputxent borrascoso

Llueve camino de Perputxent y la mojadura satura los colores de las ancianas huertas de Les Deveses.

089 - Perputxent borrascoso

Título / Localización

Perputxent borrascoso / Les Deveses (l’Orxa)

Fecha / hora de la toma

24/03/2011 / 11:36h

Cámara

Canon EOS 50D

Objetivo

Canon EF-S 10-22/3.5-4.5 USM

Tiempo de exposición

1/20 sg

Diafragma

F 11.0

ISO

100

Distancia focal

17 mm

Observaciones

Paraguas y funda protectora

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12/01/2012 - Kitab Tarih Mayurqa: crónica árabe de la conquista de Mallorca

Así recogía la edición digital de La Vanguardia la noticia de la localización y edición del Kitab Tariq Mayurqa, un manuscrito de Ibn Amira al-Mahzumi (s.XIII) sobre la conquista de Mallorca:

Hallado un manuscrito del XIII, el primer testimonio árabe de la conquista de Mallorca

La crónica de Ibn Amira se creía perdida y su hallazgo la convierte en el único documento que sirve de contrapunto árabe al 'Llibre dels Fets', la visión catalana de la campaña

Josep Massot

No hay aquí ningún milagroso caballero blanco que pone en desbandada a los sarracenos, y la euforia de las tropas de Jaume I por la conquista de Medina Mayurqa se convierte en lamento, rabia y lágrimas del derrotado. El descubrimiento de un manuscrito árabe del siglo XIII que narra la caída de Mallorca a manos de los catalanes ha sido saludado por los historiadores como un acontecimiento extraordinario. La importancia del hallazgo es enorme, porque el texto, del que sólo se conocía un fragmento, citado por un historiador árabe del siglo XVI, Al Maqqari, es el primer y, hasta ahora, único testimonio con la versión de los musulmanes que sobrevivieron a la cruenta batalla.

"El libro se había dado por perdido y yo lo he estado buscando durante más de cincuenta años", dice el historiador y arqueólogo mallorquín Guillem Rosselló-Bordoy, que a sus 76 años ha cumplido su viejo sueño de localizar y publicar, con ayuda del arabista Nicolau Roser, Kitab Tarih Mayurqa. Crònica àrab de la conquesta de Mallorca, de Ibn Amira al-Mahzumi (Universitat de les Illes Balears).

Flocel Sabaté, catedrático de Història Medieval de la Universitat de Lleida, y especialista en la época de frontera, comparte el entusiasmo: "Por primera vez tenemos el contrapunto al Llibre dels Fets, por parte de los vencidos". La primera de las cuatro grandes crónicas catalanas -dice el medievalista- es "claramente un libro de propaganda política que no fue escrito, ni dictado, como se creía antiguamente, por el rey Jaume I, sino por la Iglesia, que es la que dominaba la Cancillería, a fin de prestigiar y consolidar la figura del monarca, en una posición aún muy débil respecto a los nobles y las ciudades".

Guillem Rosselló-Bordoy recuerda la emoción que le asaltó cuando tuvo en sus manos el texto tan largamente perseguido. El autor del hallazgo es el profesor Muhammad ben Ma’mar. Encontró el manuscrito en el 2001 de forma fortuita, cuando consultaba un CD con documentos microfilmados de una biblioteca de Tinduf, en el Sáhara argelino, gracias a un programa financiado por Dubai. La crónica ocupaba 26 hojas, escritas por las dos caras, mezcladas con otros documentos de Ibn Amira. No hay otra copia más, así que el manuscrito de Tinduf -dice Ben Ma’mar- "es un unicum de extraordinario valor histórico y literario".

El autor de la crónica es Ibn Amira, andalusí nacido en Alzira (Yazira Suqar), en 1184 y fallecido quizás en el exilio de Túnez, entre 1251 y 1259. Ocupó altos cargos en la administración almohade de Xàtiva, Sevilla, Murcia, Dénia, Valencia y Marruecos. Según Rosselló-Bordoy se trata del único documento que da el punto de vista árabe sobre las conquistas territoriales catalano-aragonesas, ya que -dice- de la toma de Valencia se conserva sólo el célebre poema elegíaco de Ibn al-Abbar.

En la misma fecha y edición aparecía también la siguiente noticia suplementaria:

La disputa entre almohades exiliados y mallorquines facilitó la conquista

Ibn Amira, el cronista, culpa de la derrota al valí y ensalza la figura de un héroe local

Josep Massot

Ibn Amira relata la historia de Mayurqa desde 1209 hasta 1231. El Llibre dels Fets abarca desde el misterioso nacimiento de Jaume I, en 1208, hasta su muerte, en 1276. Las dos versiones coinciden en el esquema de la conquista/pérdida de la mayor de las Islas Orientales de al-Andalus: la captura de unas naves como excusa para la invasión cristiana, el desembarco en Santa Ponça, la crucial batalla de Porto Pi, el derrumbe de las murallas por efecto de labor de zapa y la matanza final. Además de las interpretaciones opuestas, el texto árabe ofrece muchas novedades sobre cómo se vivió la contienda en el bando musulmán, con la simpatía del autor por los musulmanes mallorquines en contra de los refugiados almohades.

Ibn Amira dice que escribió la crónica a partir del relato de los sobrevivientes, aunque Rosselló-Bordoy sostiene que se trata de un recurso literario y que, por la precisión de los detalles que ofrece sobre el día a día de los mallorquines musulmanes, tuvo que ser testigo directo de los hechos.

Disputas internas. Ibn Amira culpabiliza en todo momento al valí almohade Abu Yahya, por su avaricia y su pésima gestión de la guerra, y especialmente por haber facilitado la disputa interna: se alineó con los almohades que habían recalado en la isla tras su expulsión de al-Andalus y participó en sus confabulaciones contra los andalusíes mallorquines. La violenta represión contra ellos debilitó considerablemente la fuerza militar árabe. De hecho, como en un filme, justo en el momento en que iba a decapitar a 50 mallorquines llegan los mensajeros anunciando que había avistado un enjambre de naves catalanas rondando las costas.

Naves espías. Las chapuzas fueron muchas, porque el valí, alertado de los preparativos bélicos en la Península, envía tres barcos espías: uno es capturado, otro confirma que la invasión es inminente y el tercero es llevado por los vientos a la lejana Cerdeña, donde su tripulación captura a cinco cristianos y estos dicen que el ataque ha sido pospuesto a la primavera. Abu Yahya les cree y desmonta su dispositivo defensivo.

Desembarco y batalla. Según el cronista, el valí envía un destacamento formado por almohades recién llegados a detener el desembarco. No lo hacen, pues "se dedicaron a la distracción y la bebida". Los rum (romanos) desembarcan y ganan la primera escaramuza. Los mallorquines piden inútilmente al valí que organice la defensa ocupando las cimas de la montaña. Cuando los musulmanes están venciendo, el valí despista a su gente con una torpe maniobra que les hace creer que han de retirarse y precipita así su huida caótica hacia la ciudad.

Mural Asedio. Las tropas catalanas montan el cerco a Medina Mayurqa. Los payeses se ofrecen a combatir, pero Ibn Amira culpa una vez más al valí de haberles dado un caudillo incapaz y Jaume I los derrota fácilmente, logrando avituallamiento para el largo asedio. Ibn Amira no habla del uso de los prisioneros cristianos como escudos humanos ni de la respuesta catalana de catapultar dentro de las murallas 400 cabezas decapitadas de los árabes, pero sí detalla los avatares de ataque y defensa en los túneles cavados bajo las murallas, del intento de pagar a Jaume I para que levante el cerco o de musulmanes -"el apóstata Ibn Abbad", el Ben Abet de la crónica cristiana- que se pasan al enemigo.

Batalla final. Ibn Sayrí, el cabecilla mallorquín contra los almohades recién llegados, es el héroe del relato. El noble musulmán decide salir de la ciudad y consigue que los payeses rompan su pacto con Jaume I. Los catalanes ven en seguida el peligro y que el tiempo empeora alarmantemente (finales de diciembre), por lo que, tras cuatro meses, aceleran el ataque final. Abren una brecha en la muralla y, ayudados por el traidor Ibn Abbad, entran a sangre y fuego en la medina: el cronista contabiliza 24.000 muertos. "¿Cuántos lactantes fueron deslechados con la espada?... Gente desarmada fue golpeada sin misericordia por cualquiera que llevara un venablo... ¿a cuánta embarazada, en su forzado abandono de la vida, le acompañó su feto?".

Tortura del valí. La crónica cuenta que los vencedores torturaron al avaricioso valí durante 45 días para obligarle a decir dónde ocultaba sus tesoros, cortando el cuello en su presencia a uno de sus hijos de 16 años. Quisieron hacer lo mismo con otro hijo, pero este se hizo cristiano y salvó su vida.

Resistencia. Quienes evitaron la matanza o bien fueron vendidos como esclavos o bien huyeron a las montañas para unirse a Ibn Sayrí, que resistió en Bulansa (Pollença) con tácticas guerrilleras durante un año, hasta que los cristianos (apóstatas o trinitarios, por pensar los islamistas que creer en la Santísima Trinidad era la prueba de que los catalanes eran politeístas), cortaron su vía de avituallamiento con Minurqa. Tras la muerte de Ibn Sayrí, todavía mantuvieron los árabes la resistencia en tres castillos, finalmente capturados en 1231. Los menorquines pactaron con el rey hasta que en 1287 la isla fue conquistada y pasó a formar parte de la Corona de Aragón.

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Las expectativas que me había formado sobre el contenido y posibilidades que podía ofrecerme esta crónica árabe medieval me obligaron a detener la redacción del primer capítulo de mi novela durante los días que tardé en pedir y leerme el libro; sin embargo, después de haberlo asimilado me queda el resquemor de sentirme un tanto decepcionado, aunque es cierto que me ha aportado algunos conocimientos de índole histórica y, sobre todo, del estilo narrativo de la época.

En el prólogo de la crónica, Ibn Amira expone que el motivo de su redacción responde a la solicitud de uno de nuestros hermanos de entre los que, en aquella tierra, fueron acaudalados para después pasar, en tierra extraña, a estar entre los desamparados. Discrepo del traductor (Guillem Rosselló-Bordoy) cuando asegura que, por los detalles que ofrece del día a día, Ibn Amira tuvo que ser testigo directo de los acontecimientos. No, no me parece que los detalles sean tan minuciosos, y de ahí precisamente viene mi desencanto. Se sabe que Ibn Amira ejerció de katib (cadí) para el valí Abu Zayd (1223-1228), primero, y el emir Zayyan ibn Mardanis, después (1228–1230), cuando este se sublevó contra el valí almohade y le arrebató Balansiyya. De Balansiyya pasó a Yazira Suqar (Alcira), donde ejerció de secretario del valí Abú Abd Allah ibn Mardanis (1230-1232), y de allí pasó a Satiba donde ejerció de katib hasta 1235, antes de marchar a Mursiyya (Murcia), Garnata (Granada), Sabta (Ceuta) y otras medinas del al-Magrib e Ifriqiyya (actual Túnez). El propio Ibn Amira reconoce en el prólogo que he recogido las noticias de tan insólito hecho poniéndolas por escrito poco después de haber acaecido, por tanto, ni hay necesidad en contradecirle ni sería descabellado pensar que las noticias de Mayurqa le llegaran cuando desempeñaba sus funciones administrativas en Balansiyya, Yazira o Satiba, esto es, estando muy próximo a la Montaña: el territorio de al-Azraq. Que las episodios acaecidos durante la conquista de Mayurqa fueron conocidos de inmediato en otros lugares de al-Andalus ya se sabía; como se sabe que estos sirvieron de resorte para aprestarse a lo que se les venía encima. ¿Pudo el wazir al-Azraq tener acceso al texto de ibn Amira? No se sabe, pero a buen seguro que los acontecimientos que narra el Kitab Tarih Mayurqa no le eran desconocidos.

Cantigas

De la lectura del Kitab Tarih Mayurqa extraigo varias conclusiones. Por una parte, que las divisiones internas en la administración almohade (o lo que quedase de ella) allanaron la conquista feudal. Los gobernantes andaban más preocupados en conservar el status que en combatir al infiel y con la conquista llegaron los lamentos, las expatriaciones, las apostasías, la esclavitud, la muerte… Por otra, que ante la incompetencia de quienes gobernaban aparecieron los héroes locales que, como Ibn Sayrí en Mayurqa o al-Azraq en la yibal Balansiya, tomaron el mando del campesinado y los empujaron a la yihad. Ibn Sayrí y sus incondicionales resistieron en la montaña (esta montaña ofrece un refugio garantizado a quien vive allí y posee unas abruptas estribaciones que hacen de ella un enclave fortificado e inexpugnable) hasta que les cortaron el avituallamiento que les venía de Minurqa y aún tras la muerte del líder consiguieron resistir un tiempo al amparo de tres castillos roqueros. Así, queda claro que, tras la experiencia de Mayurqa, Jaime I conocía las dificultades de conquistar los territorios montañosos donde, como la yibal Balansiya, sus mesnadas fracasaban ante el conocimiento del medio físico que poseían los guerrilleros campesinos. Esta experiencia podría justificar que el Tirano accediese a convenir con al-Azraq (aunque fuese a través de su hijo Alfonso) pese a que éste lo traicionara previamente en lo feyt de Rogat, coyuntura que parecen obviar algunos historiadores. En la guerra, como en política o la vida, la venganza es una mala consejera y las circunstancias pueden obligar a convenir con los enemigos más acérrimos.

Respecto de otras cuestiones de índole literaria, me he quedado con las ganas de conocer otros sobrenombres con que los musulmanes se referían al Tirano de Baryaluna (Barcelona). Ibn Amira lo refiere siempre como rey (en un caso lo hace como malik Yaqimah ibn Butr ibn Adfuns – rey Jaime hijo de Pedro y padre de Alfonso), renunciando a dotarlo de cualquier apelativo. Sí califica a los feudales con numerosos epítetos como rum (romanos), infieles, cristianos, trinitarios, idólatras, politeístas u otros símiles animales como cuervos, perros, serpientes, lobos y otros animales de dudosa reputación. Asimismo, he podido comprobar que la literatura árabe de la época abusa de la prosa rimada –esta misma crónica está escrita así- y tiende por ello a un cierto barroquismo y florilegio donde el ornato y el artificio prevalecen sobre la claridad. Dice el propio Ibn Amira al respecto de su crónica: Este libro se ha escrito para dos tipos de personas: aquel que quiere aprender el modo en que se compone el discurso y aquel otro que se duele del oficio de los días. Éste anhela el refugio de un destino infausto y el otro procura depurar los más excelsos versos de la casida y sumergirse en las perlas de estilo. Queda todo dicho. Según Muhammad Ben Ma’mar, descubridor y editor de la crónica: Las singularidades de la prosa de Ibn Amira son las mismas con las que se definió la prosa artística desde el siglo IV de la Hégira (siglo X del Mesías), y que fueron evolucionando y complicándose con el tiempo. Estas características se basan en los diferentes modos de prosa rimada, en las diversas formas de paronomasia, en las diferentes suertes de comparaciones y antítesis, junto a la robustez de la expresión, la fuerza del estilo y la precisión en la descripción. Entre las particularidades de su prosa se encuentra el uso de abundantes alusiones, indicaciones, préstamos y usos de términos de la jurisprudencia y de la lógica así como otros vocablos científicos que son frecuentes en su discurso. También emplea proverbios árabes y los utiliza en tanto que referentes de autoridad lingüística. Quizá lo que más me ha llamado la atención de la literatura árabe son las constantes correspondencias y paralelismos con las enseñanzas coránicas a lo largo del texto, y las frases que emplean tanto al referirse a Allah, como al Profeta, como a los difuntos, como al comenzar o terminar un texto. Esto último, junto con los proverbios árabes y las analogías al comportamiento animal es algo propio de la época y, por tanto, a tener muy en cuenta a la hora de escribir una novela.
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Esta entrada se publicó el 15/07/2010 en el blog privado “Las lunas de Perputxent (diario de una leyenda)”

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