28/02/2011 - La leyenda de la Encantada (II): una hipótesis cronológica

 
 

(..) muchos de los demonios expulsados de la gloria, aún triunfan en el mar,

en los ríos, en las fuentes, en las selvas,

y aún hay hombres ignorantes del Señor que los consideran dioses

y que en el mar adoran a Neptuno, en los ríos a las lamias,

en las fuentes a las ninfas y en las selvas a las dianas.

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Martín de Braga

(De correctione rusticorum)

 

Cuando comencé a documentar la leyenda de l'Encantà estaba convencido de que ésta había surgido con la expulsión de los moriscos (los moros dexáron encantada una doncella) y, por tanto, que las necesidades de mi ficción por llevarla al siglo XIII podían forzarla en demasía; sin embargo, al poco de indagar en el mito comprobé que su origen era anterior al decreto de expulsión de los moriscos y que no sólo se adaptaba perfectamente bien a los acontecimientos vividos en el siglo XIII –como demostraré en una posterior entrada-, sino que no requería de artificios para hacerla coincidir, en el espacio y en el tiempo, con los hechos que desembocaron en el destierro de al-Azraq. Con tanta naturalidad aceptaba las adaptaciones que no me cabe duda de que el siglo XIII constituye, verdaderamente, su origen.

Hylas and the Nymphs, de John William Waterhouse

A la misma conclusión llega Iván Carbonell i Iglesias, sólo que por un camino distinto. En un artículo titulado El mite de la fada dels tolls al barranc de l’Encantada de Planes de la Baronia, el autor indaga el origen de la leyenda desde el punto de vista de la mitología y la literatura. Inicialmente, analiza los orígenes de un mito en el imaginario popular universal: el de las ninfas asociadas al elemento agua, esto es, las náyades griegas. Posteriormente, estrecha el cerco a las leyendas de las encantadas en nuestra cultura, enumerando las características básicas de su morfología, que son:

· Viven en el fondo de una fuente, pozas, estanques o cuevas donde brota agua dulce y transparente.

· Tienen aspecto de mujer bellísima y de largos cabellos.

· Lavan ropa blanca junto a un río o fuente, y van vestidas con una túnica blanca o, simplemente, desnudas.

· Tienen poderes mágicos y pueden beneficiar, perjudicar, profetizar o proporcionar riquezas a los humanos.

· Sus ojos son de un color verde profundo y de efecto encantador.

· La fecha más propicia para verlas es la noche de san Juan, durante el alba o la noche, mientras enjuagan o tienden sus ropas, bailan en círculos alrededor de algún megalito, peinan sus cabellos con peines de oro (símbolo de virginidad) o simplemente, aguardan a los humanos en la entrada de sus moradas.

· Están asociadas a riquezas y amores carnales que desarman a los hombres incautos.

· Viven en palacios fabulosos y ocultos en lugares subterráneos o subacuáticos, de los que son sus guardianas.

· Seducen a los humanos con la oferta de la riqueza o el disfrute de sus favores sexuales.

El artículo recoge, asimismo, varias reseñas y versiones de la leyenda de la Encantada de Planes, tanto documentales (la aportada por Cavanilles hace más de dos siglos) como procedentes de testimonios actuales, y verifica que cumplen al dedillo con los cánones que han de cumplir las encantadas. Pero es el análisis de los condicionantes socio-culturales que pudieron originar la leyenda lo que más interesa. Según el autor, el origen debe buscarse en los tiempos de la conquista jaimina, durante la población cristiana de estas tierras. Lo fundamenta en que debemos remontarnos hasta el siglo XII-XIII para constatar la presencia del mito de las encantadas en los territorios de Cataluña y en que fueron precisamente de estos territorios (concretamente de la Cataluña occidental) de donde salieron los pobladores que llegaron a Planes tras la conquista de Jaime I. Estos pobladores trajeron consigo una religión que, ya desde muchos siglos antes, luchaba por ocupar los espacios de fe que le disputaban otros rituales y creencias paganas, batalla que comenzarían a ganar cuando, investidos del poder político, asociaron los ritos paganos a las festividades cristianas, como sucedió con el solsticio de verano y la noche de san Juan.

Los nuevos pobladores trajeron consigo su religión, pero también su cultura: su lengua, sus tradiciones, sus canciones, sus leyendas. Esto explica la uniformidad del mito de la Encantada en los territorios de Cataluña, de Baleares y del Reino de Valencia.

El gorg del Salt

La simbología de un mito

Aunque su título pueda llevar a confusión, La Encantada de la Camareta: antología e interpretación (revisión del tema), de Antonio Selva Iniesta, es un interesante artículo donde se revisan numerosos aspectos que concurren en las leyendas de las Encantadas del sureste peninsular y, por extensión, del resto de España. Uno de los aspectos más interesantes que recoge es el de la simbología que acompaña al mito y que reproduzco a continuación con el fin de complementar la información que se ofrece en esta serie de entradas relativas a la leyenda de nuestra Encantà:

El espejo

Aparece con frecuencia en leyendas y cuentos folklóricos, dotados de carácter mágico. Sirve entonces para suscitar apariciones, devolviendo las imágenes que aceptara en el pasado, o para anular distancias reflejando lo que un día estuvo frente a él y ahora se halla en la lejanía. Esta variabilidad del espejo «ausente» al espejo «poblado» le da una suerte de fases y por ello como el abanico, está relacionado con la luna, siendo atributo femenino. Aparece a veces, en los mitos como puerta por la cual el alma puede disociarse y «pasar» al otro lado (…).

El peine

Según Schneider, es tan grande el parentesco lineal entre el peine y el barco (de remos) que ambos símbolos parecen fundirse para representar la penetración mutua de los elementos agua y fuego. Siendo el peine atributo de algunos seres fabulosos de naturaleza femenina, como lamias y sirenas, cabe la relación del peine con la cola descarnada del pez y el consecuente significado mortuorio.

La cueva

Asociada con la tierra y el mundo subterráneo, el significado simbólico de las cuevas se ha relacionado con los misterios del nacimiento y la muerte. Como entrada a los infiernos o al mundo de los muertos, fueron utilizadas desde el Paleolítico como sitios de enterramiento. Pero las grutas son también representaciones del vientre generador de la madre Tierra, lo que las convertía en lugares de nacimiento de los dioses, héroes y otros seres mitológicos. A su vez, esta confluencia de la vida y la muerte las supone como ubicaciones idóneas para la realización de los ritos de muerte iniciática.

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BIBLIOGRAFÍA:

  • El mite de la fada dels tolls al barranc de l’Encantada de Planes de la Baronia, de Iván Carbonell i Iglesias. Revista Alberri, nº11 (1998). Centre d'Estudis Contestans.
  • La Encantada de la Camareta: antología e interpretación (revisión del tema), de Antonio Selva Iniesta. Antigüedad y cristianismo: Monografías históricas sobre la Antigüedad tardía. Murcia (1993)

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23/02/2011 - La leyenda de la Encantada (I): las otras Moras

"Caminando desde el valle de Gallinera hacia poniente se entra en la Baronía de Planes, tendida por el mismo rumbo siete quartos de hora hasta el término de Benimarfull. (...) Además de estos cinco pueblos hubo otro llamado Llombo, cuyo nombre conserva el monte obtuso que yace entre el valle de Gallinera y Planes. (...) hállanse dichos monumentos y rastros de la industria agraria de los Moros en el boquete estrecho por donde las aguas que baxan de los montes meridionales saltan y se precipitan en busca del barranco de la Encantada. (...) Van cayendo éstas al barranco que la ignorancia y credulidad llamó de la Encantada por la piedra circular de unos cinco pies de diámetro, que en forma de ventana cerrada se ve en la garganta del barranco á 20 pies sobre el nivel ordinario de las aguas. En esta fingió el vulgo la boca de cierta mina, donde los Moros escondieron sus tesoros, y dexáron encantada una doncella, que cada cien años sale para volver á entrar en el mismo dia. Fábulas indignas de hombres juiciosos, perpetuadas solamente por la superstición é ignorancia. Quanto ofrece aquel barranco es natural y efecto de las aguas, que abriéron un callejon profundo, y dexáron por ambos lados cortes casi perpendiculares de mas de 50 varas. En el de la derecha se halla la citada piedra en un sitio de tan difícil acceso, que para llegar á él es preciso ó descolgarse por una soga desde mucha altura, ó pasar de la izquierda á la derecha atravesando ántes un largo madero: operaciones ambas muy arriesgadas, por hallarse un profundo pozo de agua en aquella parte del barranco. Hubo no obstante quien pasó y grabó sobre la piedra dos cruces, y mas abaxo dos líneas, una con la voz año, otra con el número 1573; debiéndose notar que la cifra 5 está algo desfigurada, y que la superficie entera de la piedra presenta un color mucho mas obscuro que las cifras y letras, en medio de verse allí grabada de tiempo inmemorial, como me aseguraron personas fidedignas."

(Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reyno de Valencia, por don Antonio Josef Cavanilles, 1797, Libro Quarto, 47, pp. 153-154)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La leyenda de l'Encantà (óleo de Joaquín Calbo)

L'ENCANTÀ

Compruebo con perplejidad y no sin cierta desilusión cómo Internet ofrece 4.490 resultados a la búsqueda de "la Mora encantada”. Al poco de indagar se hace evidente que la leyenda de la Encantada se extiende a lo largo y ancho de nuestra geografía y aún allende de nuestras fronteras: en Cataluña, en Aragón, en Portugal, en Galicia, en ambas Castillas, en Baleares, en Andalucía, en forma de ninfas, de náyades, de mujeres de agua, de encantadas… Circulan por toda la península Ibérica historias que hablan de tesoros ocultos, de enigmáticas doncellas que acuden al bullir de los manantiales en noches de luna llena, o de amoríos imposibles que cincelaron paisajes pétreos. Así, muchos estanques, pozos, cuevas, fuentes, castillos, lagos, minas, cerros o saltos de agua aúnan su particular leyenda a la memoria oral que les atribuye -a veces con razón- un encanto que ni el devenir de los siglos ha podido borrar. Es, por tanto, una de las leyendas más arraigadas en el imaginario colectivo de España.

Plenilunio

La asociación de las encantadas con lugares rocosos y afloramientos de agua es una constante; y no es de extrañar, porque el agua es un elemento primordial de la Naturaleza, íntimamente asociado a la vida, constituyendo un medio de purificación y de regeneración corporal y espiritual en muchas culturas y religiones de nuestro planeta. Las encantadas aparecen como doncellas de una belleza sobrenatural. Suelen vestir con tules y gasas, insinuantes a los ojos de los humanos, y peinar sus largos cabellos frente al espejo en noches de plenilunio, especialmente en la noche de San Juan, durante el solsticio de verano. Nuestra encantada no es ajena a estas prácticas nocturnas, ni a las apariciones, ni a las joyas, ni a peinar sus cabellos junto al río, como lo corrobora el topónimo Penya de l’Espill, mole rocosa que se yergue a la derecha del estrecho de Planes, junto al molino de l’Encantà. Así, nuestra Encantada cumple con todos los cánones excepto, quizá, con el de aparecerse en la noche de San Juan.

Desconozco los motivos que propiciaron que esta leyenda proliferase tan fecundamente por nuestra geografía peninsular, aunque parece lógico suponer que el propósito de disuadir el acceso a ciertos lugares de especial peligrosidad (cuevas, ríos, castillos, pozos, cerros…) sea la razón que subyace; tampoco resulta extraño que se eche mano de las referencias nocturnas, morunas y sobrenaturales con el fin de atemorizar y conseguir este objetivo. En el caso que nos ocupa, el estrecho de l’Encantà es, junto con el Gorg del Salt, el lugar de mayor peligrosidad (entiéndase propensión a sufrir un accidente) de todo el barranco de la Encantada, donde se encuentran las pozas y los mayores desniveles.

Por otro lado, Cavanilles habla de una inscripción labrada sobre la piedra, fechada en 1573. Esto confirmaría que la leyenda es anterior al decreto de expulsión de los moriscos de 1609. Asimismo, al considerar que la leyenda surge tras el exilio de musulmanes (dexáron encantada una doncella), y descartada también la expulsión decretada por Jaime I en 1248 (por no afectar a estos territorios), opino que el origen de la leyenda podría corresponderse con el destierro de al-Azraq y sus súbditos de estas tierras, acaecida en mayo-junio de 1258. Y creo que –como se verá- no ando muy desencaminado.

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21/02/2011 – Barranc de l’Encantà: geografía y paisaje

Las sierras de Cantacuc, Cantalar y l’Albureca encierran profundas arterias que el agua ha esculpido con el paso de los tiempos, ocultando en su interior el dorado otoñal de choperas, saucedas y cañaverales. En un lugar no determinado de este atropellado relieve, más allá de donde se tocan las sierras de Cantacuc y la Foradà, nace el barranco llamado del Pelegrí, aquel que deja en altura, agazapado tras el Tossal del Xarpolar, el castillo de al-Qal’a: inaccesible, desafiante, maltrecho. Aguas abajo se le unirán los barrancos de la Roca y del Molinet que desaguan la vertiente occidental de la Foradà, y los de Roches y la Gleda, nacidos en las inmediaciones de la Jovada.

Cantacuc y el castell de Margarida

No será hasta llegar al término de Planes cuando el mito de la Mora quiera que el barranco se denomine de l’Encantà y que, encaramado sobre Cantacuc, las ruinas del castillo de Margarida lo vean desfilar camino de Catamaruch, por abrirse al valle de Planes y respirar. Apenas un soplo, una brevísima revuelta en su continuo serpentear porque el Gorg del Salt le aguarda desafiante y los riscos de l’Almadec y el Tossalet de la Dona lo habrán de constreñir. Al pasar junto a la Penya de l’Espill la leyenda nos cuenta de las pozas donde la Mora peinaba sus cabellos a la luz de la luna, cerca del Molí de l’Encantà, muy cerca del lugar donde el Cantalar y l’Albureca se estrechan, donde la barrancada se precipita en el congosto. Y ya en adelante deambula sobre un fondo pedregoso, blanco, estival, o líquido, azul, salpicado de pozas, entre peñascos desprendidos de la montaña, un giro aquí, un saltito allá, siempre confinado, buscando la mole del Pichoc, la Cova del Búfol, el Alt de Senabre, por derramarse en al Serpis.

Barranc de l'Encantà

Desde el pont de les Calderes en Planes, hasta su desembocadura en la vall de Perputxent, l’Encantà recorre una docena de kilómetros, formando un conjunto de gran belleza paisajística y contrastado valor faunístico y botánico.

Poster

Fauna

Entre las especies acuáticas más importantes destaca el samaruco (Valencia hispanica), endemismo piscícola valenciano que desapareció de la desembocadura del barranco con la introducción de la trucha arco iris, el barbo mediterráneo (Barbus guiraonis), endemismo ibérico catalogado como especie rara, la gamba de río (Dugastella valentina) endemismo valenciano otrora abundante y cuyo hábitat ha sido invadido por el cangrejo americano (Procambarus clarkii), la rana común (Rana perezi), endémica de la Península Ibérica, el sapo común (Bufo bufo), la culebra viperina (Natrix maura) y la rata de agua (Arvicola sapidus). Entre la avifauna encontraremos la garza real (Ardea cinerea), la garceta blanca (Casmerodius albus), las pollas de agua (Gallinula chloropus), la lavandera blanca (Motacilla alba), la lavandera cascadeña (Motacilla cinerea), el martín pescador (Alcedo atthis) y, en primavera y verano, el ruiseñor común (Luscinia megarhynchos) y otros tantos pájaros acompañarán nuestra estancia con sus deliciosos cantos. En las paredes rocosas situadas cerca del río suelen situarse especies interesantes como el gorrión chillón (Petronia petronia), el avión roquero (Riparia riparia), el colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), el roquero solitario (Monticola solitarius), el búho real (Bubo bubo), el cernícalo (Falco tinnunculus), el águila perdicera (Hieraetus fasciatus) y un largo etcétera entre los que no pueden faltar diferentes especies de murciélagos. También encontraremos una gran cantidad de fringílidos como verderones, verdecillos, pinzones y jilgueros. Existen también especies mayores, muy interesantes pero difíciles de observar por sus costumbres nocturnas como son la gineta (Genetta genetta), el turón (Mustela putorius), el zorro rojo (Vulpes vulpes) y el jabalí (Sus scrofa). Siglos atrás, evidentemente, existieron cabras montesas y lobos.

Fauna

Flora arbórea

En cuanto a la vegetación, se trata de la típica vegetación mediterránea: árboles y arbustos en general perennifolios y esclerófilos, es decir, de hojas pequeñas, duras y a menudo espinosas, para ahorrar agua a lo largo del período estival. La estructura de la vegetación varía según su localización, así como de su situación en solana o umbría. Existen algunas pinadas de pino carrasco (Pinus halepensis) de poca extensión, junto con algunos ejemplares de carrasca (Quercus rotundifolia) que, de forma dispersa, aparecen por el paraje recordándonos lo que en otros tiempos fueron extensas formaciones boscosas. Menos abundante es el madroño (Arbutus unedo) cuya población, junto con el cerezo de Santa Lucía (Prunus mahaleb) y el fresno de flor (Fraxinus ornus), está prevista reforzar dentro del Plan de gestión de la Microrreserva de flora de l’Alt de Senabre que linda con l’Encantà.

Flora arbustiva

Entre los arbustos abunda el lentisco (Pistacia lentiscus) y la cornicabra (Pistacia terebinthus). Otros arbustos también abundantes son el enebro (Juniperus oxycedrus), la coscoja (Quercus coccifera), planta próxima a la carrasca pero con hojas de un verde más nítido, la aliaga (Ulex parviflorus), arbusto fuertemente espinoso y con flores de un color amarillo intenso que dan color al paisaje invernal, el brezo (Erica multiflora) de hojas reducidas y flores de color rosa pálido y el palmito (Chamaerops humilis), única palmera autóctona de la Península Ibérica. Otra especie interesante es la sabina (Juniperus phoenicea). En primavera destacan en el paisaje las grandes flores blancas o rosas de las jaras (Cistus albidus, Cistus salviifolius, Cistus monspeliensis). Entre las plantas aromáticas, mayoritariamente de la familia de las labiadas, son abundantes el romero (Rosmarinus officinalis), el tomillo (Thymus vulgaris), la ajedrea (Satureja obovata) y, en menor abundancia, la pebrella (Thymus piperella), especie protegida por ser endemismo ibero-levantino.

Asimismo, en la Microrreserva de flora de l’Alt de Senabre, lindante con l’Encantà en su desembocadura, se han catalogado 252 especies en apenas 5,61 hectáreas –de las cuales 13 son endémicas, 11 son raras con riesgo menor de extinción, 3 están amenazadas y otras 5 son especies protegidas en el ámbito autonómico–, lo que puede dar una idea de la biodiversidad florística de la zona.

Microrreserva de flora

Vegetación de ribera

Junto al cauce aparece otro tipo de vegetación dependiente del agua: la vegetación de ribera. Entre los árboles destacan el chopo (Populus nigra) y el álamo blanco (Populus alba), los dos caducifolios, fácilmente distinguibles entre sí por las hojas. Aparecen también diversas especies de sauces (Salix eleagnos), así como la abundante adelfa (Nerium oleander), de grandes flores rosadas y venenosa tanto para el hombre como para el ganado. Junto a ésta resulta fácil encontrar el tamarindo (Tamarix gallica), la zarzamora (Rubus ulmifolius), formaciones de caña (Arundo donax). Muy cerca del río aparecen de forma dispersa formaciones de carrizo (Phragmites australis), un tipo de caña no tan alta pero más estilizada que requiere la presencia de agua, al menos de forma estacional, la cola de caballo (Equisetum telmaitea), el yezgo (Sambucus ebulus), la unciana (Dorycnium rectum), el rosal silvestre (Rosa micrantha), la esparraguera (Asparagus acutifolius), el mirto (Myrtus communis), el brusco (Ruscus aculeatus), la carrasquilla (Rubia peregrina), la zarzaparrilla (Smilax aspera) y el durillo (Viburnum tinus). Ocupando el mismo nicho ecológico, en la orilla, es fácil encontrar la enea (Typha dominguensis), con unas largas hojas, siendo muy característica su inflorescencia en forma de puro, y el junco (Schoenus nigricans). También se conocen en la zona varias especies de helechos, como el helecho hembra (Pteridium aquilinum), el polipodio (Poyipodium vulgare) y el culantrillo de pozo (Adiantum capillus-veneris), que vive en ambientes húmedos con goteo de agua.

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19/02/2011 – De poeta a poeta: la leyenda de l’Encantà según Miquelet d’Elena

No sólo de pan vive el hombre y, cada tanto, el poeta gusta recitar versos ajenos, máxime si estos han sido compuestos por alguien a quien se admira. Dejo aquí el poema de l’Encantà de Miquel Gadea Cebrià (Miquelet d’Elena. Planes, 1886-1966), versionado por el tío Paco de Fantaquí.

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Miquelet d'Elena – l'Encantà (per Paco de Fantaquí)
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16/02/2011 – El castillo de Perputxent

Perputxent2El castillo de Perputxent se yergue sobre una colina en las estribaciones sudorientales de la sierra de Benicadell, en el fondo del valle al que presta su nombre. A sus pies, el río Serpis discurre entre huertas, juncos y cañaverales, entre adelfas, sauces y choperas, justo antes de adentrarse en el barranco que llaman del Infierno, donde las sierras de Benicadell y de la Safor se encuentran.

Como la mayoría de los castillos existentes en el Sharq al-Andalus, el hisn Burbudjân (castillo de Perputxent) se construyó en altura, aprovechando un farallón rocoso que fortificaba su flanco norte. Se trataba de un recinto poligonal ajustado al relieve, doblemente murado y almenado, al que se accedía por un portal acodado y defendido por sendas torres y numerosas saeteras. El recinto contaba, además, con tres baluartes defensivos situados en los quiebros y una poterna abierta en la parte trasera.

Por la tipología constructiva y los restos cerámicos encontrados en sus inmediaciones sabemos que el primitivo hisn Burbudjân se construyó durante el último tercio del siglo XII y el primero del XIII, en vísperas de la conquista feudal, período en que se construyeron la mayor parte de las fortificaciones en la yibâl Balansiya (montañas de Valencia).

Su aceptable estado de conservación y las diferentes técnicas constructivas empleadas permiten diferenciar el hisn musulmán del castrum cristiano. Así, la torre del homenaje y la residencia señorial situadas en su parte más alta se construyeron en época feudal.

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La división del territorio en la yibâl Balansiya musulmana se hacía coincidir con las singularidades geográficas y su organización se vertebraba a partir de los castillos y sus áreas de influencia. Esta ordenación territorial que asociaba las alquerías a un castillo representaba la célula básica de la vida social y política de una comunidad rural donde la aljama local (consejo de ancianos y notables del lugar) jugaba un papel decisivo en su gobierno.

Durante el siglo XIII, el valle de Perputxent no fue una excepción y en él encontramos la unidad socio-política compuesta por el castillo roquero y las alquerías que la integraban: Lorja, al-Kanesia, Benillup y Benitariq, a las que en 1273 –ya en época feudal y como señorío de Perputxent– se uniría Benafarrez.

Situado en el fondo de un valle sin salida, el hisn Burbudjân se encontraba alejado de las más importantes vías de  comunicación y visualmente desconectado del resto de castillos existentes en la zona; por tanto, su construcción no parece obedecer a razones estratégicas, sino a motivos de índole defensiva. Es de suponer que tras el desmembramiento de la administración almohade y en vísperas de la conquista feudal, fuera la aljama de Perputxent quien promoviera su construcción ante la inminencia de los violentos acontecimientos que tendrían lugar mediado el siglo XIII.

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Referencias documentales

Según recoge el texto del “Pacte del Pouet” firmado por el wazir al-Azraq y el infante Alfonso de Aragón en abril de 1245, las fortalezas de al-Qal’a y Burbudjân debían quedar en propiedad del Moro por eredat para mi et para mis fijos et para mi linage, por ser delos toda mi voluntade”. Sin embargo, durante el otoño de 1247 se iniciaron unas hostilidades que, once años después, terminaron con el destierro de al-Azraq de los que fueron sus dominios.

Perputxent7El 27 de febrero de 1268, Jaime I dictaba sentencia al respecto de un pleito planteado por Gil Garcés de Azagra, señor de Perputxent, en el que éste trataba de anexionar las alquerías de Gayanes y Fontizeles a su señorío por –decía– pertenecer al término de Perputxent en tiempos de moros. El rey nombró a dos delegados quienes tomaron testimonio a los musulmanes más viejos del lugar con la finalidad de averiguar cuál era la situación de estas alquerías previa a la conquista feudal. Así zanjó el monarca la cuestión: (…) e porque nos somos ciertos que en tiempo de moros no avia castiello en Perputxen antigament, que alquerea era por si mesma (…). Aunque pueda parecer que esta resolución real contradice lo expresado en el Pacto de al-Qal’a en cuanto a la existencia del hisn Burbudjân en época andalusí, lo cierto es que refuerza la hipótesis de que éste se levantara como respuesta a la amenaza feudal y que, en todo caso, lo que allí existiese con anterioridad fuera un albacar (recinto para encerrar al ganado) de época almohade.

Varios documentos medievales refieren el castrum et villam de Perputxen. Esta circunstancia ofrece la posibilidad de que existiera un poblado en las inmediaciones del castillo o incluso en su interior, donde todavía se pueden observar los arranques de algunos muros en la parte baja del recinto fortificado, junto al aljibe, que podían pertenecer a una zona habitada. El abancalamiento del interior del castillo llevado a cabo en épocas más recientes dificulta la obtención de una respuesta que sólo una campaña de excavaciones arqueológicas podría ofrecer.

Perputxent11

Está documentado que, mediado el mes de mayo de 1258, Jaime I se desplazó a la villa de Cocentaina, donde permanecería por espacio de un mes. El motivo de su venida no era otro que acabar con las revueltas andalusíes que, por espacio de once años, llevaban produciéndose en los dominios de al-Azraq. Es muy probable –porque así solía suceder– que mientras el rey aguardaba la llegada de sus huestes, algunas partidas de caballeros, peones y almogávares incursionaran el territorio enemigo en busca de botín. El rey consentía estas acciones de saqueo en tiempos de guerra en tanto que amedrentaban al adversario hasta el punto que, muy a menudo, las aljamas capitulaban sus fortificaciones sin necesidad de asediarlas, ahorrándose tiempo y dinero en su cruzada sarracena.

Nada se sabe al respecto de ninguna cabalgada durante los días que don Jaime permaneció en Cocentaina, aunque se antoja muy improbable que durante tan prolongado lapso de tiempo el rey no consintiera que sus hombres se ejercitasen con el enemigo por allanarle el camino. No quiso el monarca relatar estos detalles en su Crónica –I no volem parlar de totes les accions que férem, perquè el llibre s’allargaria massa– y, sin embargo, aún hoy, en las noches de Perputxent resuenan los lamentos de quienes lo perdieron todo. Intramuros, se escuchan los balidos del ganado, el llanto de los niños, el sollozo de quien perdió un hijo, la libertad de un hermano, la honra de su mujer, el ajuar de la hija, las joyas de la madre, las gallinas de su corral, el sembrado, la huerta, una higuera, un campo de almendros… Incluso hay quien, en su desesperación, se encomienda a Allah con el cuerpo asomado al precipicio.

Sí, cuesta creer que el valle de Perputxent se librara de la brutalidad de las cabalgadas estando tan cerca de Cocentaina y habiendo sido, como fue, un territorio hostil y fronterizo. Bastaba seguir el curso del río para alcanzar la fértil vega donde, hasta unos días antes, cientos de campesinos laboraban los regadíos de una tierra agreste pero generosa.

Castell de Perputxent2

El señorío de Perputxent (ss. XIII-XIV): un poco de historia

Se presenta a continuación la información relativa a los diferentes propietarios del señorío de Perputxent tras la conquista feudal, información extractada del artículo El señorío de la vall de Perputxent (siglos XIII-XIV), de Enric Guinot Rodríguez, artículo que puede descargarse pulsando sobre el título.

«(…) si tras la rendición de al-Azrâq (mayo de 1258) algunos castillos de la zona todavía permanecieron en manos de diversos personajes musulmanes durante varios años, no parece que fuese el caso de Perputxent, el cual ya no es citado en dicha situación y tan sólo dos años después, el 18 de marzo de 1260 fue dado por Jaume I a Gil Garcés de Azagra, a cambio de la población de Planes, que tenía anteriormente.

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Al morir Gil Garcés de Azagra, primer señor de Perputxent, hacia finales de 1271, dejó encargado en su testamento que se vendiesen sus bienes en el reino de Valencia, para con el dinero que se sacase saldar sus deudas; y así, los albaceas del testamento, sacaron en subasta pública el castillo y villa de Perputxent el día 12 de junio de 1273, en la localidad de Ontinyent, tras treinta días de oferta pública, siendo vendido al mejor postor, Ramón de Riusec, ciudadano de Valencia, quien pagó 70.000 sueldos por él.

(…) La confirmación de dicha venta hecha por el propio rey el 12 de junio de 1273 nos permite saber que la situación del anterior señor de Perputxent era muy delicada pues el castillo no lo tenía él sino un tal Sanç Pere d'Elenda como garantía para cobrarse una deuda de 67.000 sueldos, lo que explicaría las razones de la venta y sus peculiaridades, pues Ramón de Riusec, tal como atestigua el rey, entregó 67.000 de los 70.000s. del precio de venta al citado acreedor, entrando así ya en posesión del castillo y su término. Igualmente el texto ahora sí parece indicar la existencia de pobladores cristianos y musulmanes en el lugar, aunque la forma de redacción no permita ser categóricos.

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(…) Casi a continuación, el 2 de septiembre de 1273, Ramón de Riusec compraba a doña Teresa Gil de Vidaure y a sus hijos Jaume y Pere, conjuntamente, la alquería de Beniarrés, vecina al término de Perputxent pero claramente fuera de él, tal como señala varias veces el documento de venta. En él se indica que pertenecía al castillo de Travadell, de cuyo término la separan, anulando cualquier tipo de dependencia, incluso militar o eclesiástica, y uniéndola al término de Perputxent. La venta, valorada en 7.000 sueldos, incluía todos los derechos señoriales en el lugar, monopolios, servicios militares y justicia civil y criminal, junto lógicamente con todas las tierras y sus ocupantes, de los que no indica religión aunque indudablemente existe una población.

Con esta adquisición quedó ya constituido territorialmente el señorío de la Vall de Perputxent en la forma en que perduró en los siglos posteriores, e igualmente la existencia de núcleos de población en él hace pensar que dispondrían de unas costumbres o carta puebla que regularían el nivel de la renta feudal exigida por el señor.

(…) Un par de meses después del inicio de la segunda revuelta musulmana, el 16 de enero de 1276, el señor de Perputxent, Ramón de Riusec, cambiaba dicho lugar por el señorío de Ribarrotja al caballero Arnau de Romaní, sin que consten en el documento las razones de dicho concambio y si tenían relación o no con la situación musulmana.

Perputxent4

(…) El cambio más destacado en el señorío se produjo el 24 de enero de 1289, cuando su señor, Arnau de Romaní, quizá hijo del anterior Arnau de Romaní, pues se titula así el mismo en el documento, hace promesa a fr. Bernat de Miravalls, vicegerente de comendador de la casa de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén en Valencia, de que entrará como fraile de la Orden en un plazo comprendido entre ese día y Navidad. En el mismo documento hace, no donación, sino venta real de su señorío de Vall de Perputxent a la citada Orden, por un precio de 30.000 sueldos, 20.000s. pagaderos en ese momento y el resto a repartir en los dos años siguientes.

(…) La documentación en este momento sufre un vacío con respecto a Perputxent y hay que esperar nada menos que a 1316 para que veamos actuar de nuevo a la Orden del Hospital en este lugar. Es lógico pensar que en el período intermedio habría desde una ratificación de las pueblas y franquicias de las dos comunidades, como siempre se hace al cambiar de manos un señorío, a diversos establecimientos y actuaciones concretas, pero no se puede documentar nada de ello.

Con todo no deja de llamar la atención el hecho de que no sea hasta 27 años después de la entrada de Perputxent cuando la Orden del Hospital decida alterar la carta puebla anterior de la población musulmana para darles una nueva, que además aparece titulada en la documentación como «carta de la primera població de la vall de Perputxen».

(…) Cuando la Orden del Hospital dio esta carta puebla a los musulmanes de Perputxent (1316) ya se había puesto en marcha el mecanismo que iba a llevar a dicho señorío a manos de la Orden de Montesa. Iniciado el proceso con la disolución de la Orden del Temple a nivel internacional y continuado con la resistencia de Jaume II a aceptar la integración de todos los bienes de ella a los de los Hospitalarios, se llegó a una solución con el acuerdo monarca-Papa Juan XXII para crear una nueva Orden en la Corona de Aragón, la de Santa María de Montesa.

Uno de los capítulos de dicho acuerdo era la integración de los señoríos Hospitalarios en el reino de Valencia a la nueva Orden de Montesa, cosa que se produjo efectivamente sólo el 17 de julio de 1319, fecha de fundación de Montesa en Barcelona.»

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Para más y mejor información:

· El Comtat. Una terra de castells (1996), del Centre d'Estudis Contestans.

· Els musulmans al Comtat (2009), del Centre d’Estudis Contestans.

· El señorío de la vall de Perputxent (siglos XIII-XIV), de Enric Guinot Rodríguez. Historia medieval. Anales de la UA, nº4-5. Alicante (1986)

· Irrigación y asentamientos en la vall de Perputxent, de Josep Torró y Josep Mª Segura. Agua y poblamiento musulmán, simposium de Benissa (1987)

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14/02/2011 – Días de anticiclón

La semana pasada, las altas presiones abrieron un paréntesis invernal; fueron días calmos, neblinosos, de rocíos mañaneros y tardes apacibles, de almendros floridos y noches húmedas.

Almendro en flor

Días de poda, tranquilos, de quema de rastrojos; noches de búhos, sonoras, de gatos en celo. Febrero resiste los envites de la primavera y los chopos aprietan sus yemas en espera de las heladas que aún tendrán que llegar.

Almendro en flor2 l'Encantà6
l'Encantà2 l'Encantà5

El barranco de la Encantada es siempre un espectáculo: en otoño, bajo la lluvia, de noche, oculto en la niebla…

l'Encantà3

Cualquier vestido de luz le sienta bien a la Mora: el crepuscular, el selénico, el difuso…

l'Encantà4

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12/02/2011 - Psicofonía en el castillo “templario” de Perputxent

El otro día encontré en Internet un artículo que hablaba de unas experiencias parapsicológicas realizadas en el interior del castillo de Perputxent, artículo que venía firmado por el presidente de la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP) y que fue publicado en el nº 143 de la revista Enigmas bajo el título de Psicofonías del futuro. Decía así:

Castillo de Perputxent

“Las experiencias que vivimos un grupo de investigación de la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas en un castillo que perteneció a la poderosa Orden del Temple fueron algo asombroso. Allí pudimos, de manera incomprensible, grabar sonidos segundos antes de que se produjeran…

No cabe duda de que los templarios ocultaban más de un misterio. A día de hoy todavía existen muchas lagunas sobre sus conocimientos y sobre los enclaves donde vivían. Algunos miembros de la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP) veníamos realizando experiencias psicofónicas en diferentes fortalezas y enclaves templarios de la Península con el fin de efectuar un estudio sobre el tema e intentar obtener respuestas a alguno de esos enigmas que, desde siempre, rodearon a la Orden. Y el castillo de Perputxent iba a ser nuestro último objetivo dentro de este plan de actuación.

El acceso al lugar es por una carretera comarcal que nos lleva al pequeño pueblo de Lorcha, en la montaña mágica de Benicadell, en la provincia de Alicante. A un lado se desliza un río salpicado de majestuosos olmos; al otro se alza un inmenso macizo montañoso que sirve de línea divisoria con la provincia de Valencia. Entre nosotros y esta frontera natural hay una colina conoidal de aspecto siniestro que alberga las ruinas del castillo templario en su cima. Cuando llegamos a la base de la loma donde se aposenta, nos topamos con una estación de tren abandonada, que posiblemente nunca llegó a tener el auge suficiente como para formar parte de la red viaria actual. Ésta hacía el antiguo recorrido Lorcha–Gandía con una preciosa y pequeña locomotora a la que llamaban “La Chicharra”. El aspecto fantasmal y misterioso que transmite este paraje boscoso mientras se va levantando la ligera niebla que nos rodea, permite que tengamos la sensación de escuchar el sonido de la antigua máquina de vapor acercándose lentamente por una vía hoy en día inexistente. El trayecto que aún nos separa de la fortaleza es largo y difícil, y la noche nos puede sorprender durante el ascenso. Por ello, no hay lugar para la indecisión y comenzamos a descargar los equipos.

Tras una hora de dura ascensión entre rocas deslizantes y densa vegetación, trasportando el equipo técnico junto al resto de material –comida, sacos de dormir, tiendas de campaña y demás–, llegamos a la cima de la montaña. Sólo la entrada ya constituye un reto, ya que el único lugar por el cual se puede acceder a la fortaleza está formado por un verdadero laberinto de muros casi derruidos que, junto a la espesa vegetación, hacen impracticable su paso. Al final, con no pocos esfuerzos, conseguimos abrir un pequeño sendero y entrar en las dependencias del patio exterior del castillo.

Probablemente esta parte habría sido utilizada para albergar los caballos y también estarían las casas de algunos artesanos, alfareros y campesinos que convivían con los monjes guerreros. Una extraña abertura hacia las entrañas de la tierra da acceso a un enorme aljibe, utilizado posiblemente para almacenar el agua de la lluvia. Rodeando al patio y a los muros del castillo, enormes barrancos de piedra protegían el lugar del acecho de los invasores, haciendo de esta fortaleza un enclave seguro e infranqueable…

Comienza la investigación

Nº 143 de la revista Enigmas Una vez en el interior montamos los equipos de investigación y el campamento. La noche se cierne pronto sobre nosotros.

Mientras descansamos comenzamos a recordar la historia del castillo de Perputxent en la localidad de Lorcha. La fortaleza perteneció al afamado caudillo musulmán Al-Azraq, el cual lo perdió tras una dura batalla con Jaime I. Éste lo cambió por el de Planes a Don Gil Garcés de Azagra. Ya a finales del siglo XIII pasó a manos de Arnaldo de Romaní, quien al ingresar en la Orden del Temple cedió todas sus tierras, incluida la fortaleza, a los templarios. Pero tras la acusación de herejía y condena papal e inquisitorial a la Orden, todas sus pertenencias y propiedades fueron confiscadas. Por ello, éstas y otras tierras templarias pasaron a manos del rey Jaime II, quien fundó posteriormente la Orden militar de Santa María de Montesa, quedándose con el gobierno del castillo.

Por un momento nos trasladamos a los tiempos en los que los caballeros del Temple paseaban con sus pesadas armaduras e invencibles espadas por estos lugares. Pensando en ello dispusimos el equipo de grabación para intentar captar alguna psicofonía que quizá nos brindase algún conocimiento sobre la fortaleza.

Tras un par de minutos de grabación en los que sólo escuchamos los sonidos de la madrugada, comprobamos… y los asombrosos resultados aparecieron: voces impresionantes que resonaban con fuerza en nuestros altavoces. Tras un pequeño chasquido, típico de la formación de las voces psicofónicas, se escucha con toda nitidez una profunda voz de hombre que dice: “in nomine Pater et Fili”. Todos nos quedamos perplejos.

Aquella voz quedó grabada y aún hoy recuerdo con asombro el momento en que se produjo dicha entrada de audio. Necesariamente debía de ser un fragmento en latín de la frase “En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo”. Pero fue sólo el comienzo de una prolongada investigación psicofónica en la cual se pudieron obtener otras inclusiones.

Algunas voces hacían alusión a que nuestra investigación era una “movida científica”, cosa que nos hizo bastante gracia. En otra ocasión otra voz nos dice claramente: “soy tu papi”. Tras una petición acerca de si podían aclarar un poco más sus voces, se obtuvo una inclusión de mujer que replicaba claramente : “Denota”. En un momento de la grabación uno de nosotros se levantó para alcanzar algo, y en ese preciso instante otra voz de hombre muy castigada inquiere: “El trúan”.

No me gustaría que pensaran que las grabaciones psicofónicas se obtienen tan fácilmente. Hay que decir que para llegar a obtener unos cuantos registros buenos y claros, tuvimos que realizar bastantes ensayos y escuchar durante un largo rato. Tras esto –y condicionados por la presencia en nuestro grupo de investigación de Paco Azorín, un conocido estudioso de la oui-ja y gran experto en la misma–, planteamos la realización de una experiencia oui-ja que fue dirigida por este investigador.

A pesar de la crítica opinión de la oui-ja como prueba de la existencia del “más allá”, hemos de tenerla en cuenta cuando menos como sistema de investigación desde el punto de vista parapsicológico.

La oui-ja comenzó a hablar

Dispusimos una lámina especial que Paco Azorín había confeccionado, conteniendo una serie de signos, símbolos, letras y números que colocados de forma ordenada componían el abecedario para contactar con el supuesto plano de los espíritus.

Tras una pequeña y breve preparación en la cual se había decidido convocar al posible espíritu de alguno de los templarios que hubieran vivido en aquel castillo, tres de nosotros pusimos el dedo sobre un pequeño vasito que haría las veces de máster. No tardó en comenzar a dar vueltas cada vez más impetuosas, hasta que por instrucción del experto se situó en el centro, a la espera de nuestras preguntas.

Ante la petición de que se identificara, empezó a contar que se trataba de una mujer cuyo nombre era “Elle de Fidelidad” y que se consideraba templaria porque había mantenido relaciones con un caballero de la Orden, el cual se manifestó posteriormente dada la insistencia. Dijo llamarse “Dichide”. Azorín advirtió una característica curiosa en el movimiento del vaso, ya que lo hacía al revés a como suele hacer. El silencio y la oscuridad de la noche, sumados a lo mágico del lugar, hicieron que sintiéramos la extraña sensación de que alguien nos estaba observando desde algún lugar.

“Dichide”, que era como decía llamarse este supuesto espíritu “habló” de algunas cosas curiosas acerca de la vida en el castillo, y dijo que en la época en la que había vivido, el señor del mismo se llamaba “Magaleg”, de origen árabe.

En una comunicación posterior, hizo acto de presencia una figura curiosa. Alguien que dijo haber formado parte de la comunidad templaria sin serlo. Se identificó como “Micharui” y aseguró que había llevado la cocina de la fortaleza. Tras largo rato contó que los templarios se alimentaban principalmente de carne, frutas y cereales. También dijo que había un plato que a todos les gustaba mucho y que llamaban “ñacoa”. Cuando le pedimos que nos diera detalles del propio castillo, contó que lo formaban unas 72 personas, 34 de las cuales eran templarios y el resto vivían en el exterior, comerciantes o campesinos del lugar. Aseguró que fuera de las murallas había una especie de taberna y que por culpa de una bebida muy similar al “ron de posa” hubo una gran disputa entre ellos que acabó de la peor de las maneras.

Por supuesto no olvidamos que el método a través del cual se obtenían respuestas es la polémica oui-ja, que en tantas ocasiones ha probado que tiene que ver más con lo físico que con lo ultra-físico.

112

Tesoros ocultos

Se me ocurrió hablar de algo que me rondaba la cabeza desde hacía un rato. Pedí al ser que nos contara si había algún tesoro oculto en aquel lugar. Tras titubear un poco, el vaso se dirigió al “SÍ”. “Todavía queda algo”, aseguró, matizando que ya no era ni la mitad de lo que había en un principio pues el castillo, tras la dominación templaria, fue objeto de saqueos constantes en los cuales se perdieron los objetos de valor. Evidentemente se negó a darnos la ubicación del mismo, pero tras gran insistencia por intentar convencer a nuestro invisible comunicante, apostando por que si lo encontrábamos lo entregaríamos al municipio, y que de esta forma su historia no se perdería, accedió a decírnoslo.

Cuando preguntamos de qué se trataba, aseguró que eran algunas piezas de oro tales como copas y cálices, y algunas joyas. Añadió también que sabía que en el castillo había una espada con la que realizaban extraños rituales. Ésta tenía la empuñadura de oro, adornada con piedras preciosas, pero desconocía su paradero, aunque incidía en que todavía permanecía entre aquellos muros.

“Mabul Alí”, nuestro siguiente comunicante, afirmó haber vivido en 1231 y no ser árabe, pero que su padre sí lo era. Dijo que su progenitor se dedicaba a comprar la comida del castillo a los campesinos del entorno y que un día al entrar en el mismo vio algo que no debía y fue asesinado y enterrado en una cavidad subterránea que todavía no había salido a la luz. También indicó el lugar donde se encontraba, añadiendo que en la misma había restos arqueológicos muy valiosos. Para finalizar nos dijo que en aquella época el enclave era conocido como “Castillo de Ananor”.

La verdad es que aunque la credibilidad sea la que deseemos dar –y el rigor científico en este caso se convierta en literatura–, el tiempo que pasamos fue además de interesante muy enriquecedor e inolvidable. Pero no acabó aquí, ya que todavía ocurrió algo para lo que aún hoy no hemos podido hallar ni una explicación lógica, ni física, y tampoco parapsicológica.

Un misterio por desvelar

Tras las experiencias con la oui-ja –y mientras nos encontrábamos grabando–, en el silencio sonó un disparo lejano que por la condición de la sierra que había a espaldas del castillo, se propagó de forma verdaderamente curiosa, ya que tras escuchar el disparo original se podía oír claramente cómo el sonido se acercaba a toda velocidad y pasaba de largo resonando en la montaña. Esto quedó grabado en cinta, y cuando lo escuchamos, me pareció oír algo extraño. Por ello pedí a uno de mis compañeros que lanzara un grito lo más fuerte que pudiese. Tras un instante de preparación y una vez dispuesto el grabador, se lanzó el potente grito que de inmediato resonó en la sierra en forma de eco. Todo se había estado grabando y en apariencia fue normal, pero cuando rebobinamos y escuchamos el registro sonoro, el frío del miedo caló en nuestros cuerpos poniéndonos literalmente “el vello de punta”, ya que antes de que se lanzará el susodicho grito, se pudo escuchar con toda claridad el eco del mismo.

“¡No es posible!”, afirmamos rotundamente. “¿Cómo se va a grabar algo que todavía no se ha producido y por tanto no existe?”. Esta fue la pregunta que nos planteamos todos nada más escuchar la cinta. Por nuestras cabezas pasaron deducciones e intentos de explicación lógica ante tal fenómeno, que se repetía tantas veces como realizábamos el experimento. Probamos de todas las maneras posibles, situándonos en diversos puntos del castillo y en otros lugares, pero sólo en ese punto se daba este curioso efecto.

La lógica nos hacía pensar que no se trataba de ningún fenómeno paranormal, ya que siempre que se llevaba a cabo en un lugar determinado, se obtenía el resultado esperado, extremo que entra en contraposición con las leyes de la parapsicología, cuyos fenómenos suelen ser efímeros, esporádicos y espontáneos. Por otro lado y según las leyes de la física barajadas por uno de nuestros compañeros –por su condición de físico–, era algo imposible. Sin embargo, las dudas siguen vigentes a día de hoy, con una salvedad: la certeza de que aquello se produjo…

Pedro Amorós”

A pie de sendas fotos se podían leer los siguientes textos: “Durante las realización de las pruebas psicofónicas y la oui-ja se produjeron supuestos contactos con entidades que decían ser templarios fallecidos en el lugar.” Y: “Al otro lado de las murallas se produjeron en el pasado escenas de dolor y sangre que tuvieron como protagonistas a los miembros de la comunidad que en plena Edad Media habitó el lugar.”

Circumpolar en Perputxent

Si consideramos que el castillo de Perputxent jamás perteneció a la Orden del Temple se entenderá que prefiera ahorrarme la molestia de entrar a valorar aquello que el artículo refiere, pues todo cuanto en él se expresa lo tengo por fruto de la fantasía, del más absoluto desconocimiento o, si se quiere, de la peligrosa tendencia actual por beber de ciertas fuentes documentales de dudosa procedencia. Internet asegura que Perputxent fue castillo templario, no hay más que comprobarlo, pero los documentos de la época lo desmienten categóricamente. No, no hay lugar para la duda: el contenido de este “artículo parapsicológico” –como buena parte de lo que rodea a esta “ciencia”– es un fraude y el único motivo que me empuja a redactar este post es advertir los riesgos de documentarse por Internet y aclarar de una vez por todas que EL CASTILLO DE PERPUTXENT NUNCA PERTENECIÓ A LA ORDEN DEL TEMPLE.

Entonces, ¿de quiénes eran aquellas voces y manifestaciones espiritistas que el señor Amorós y sus chicos del SEIP aseguran haber escuchado? Quienes hemos paseado el castillo de Perputxent a la tenue luz de la luna –y aun en la oscuridad más absoluta– sabemos que el lugar tiene su misterio y su energía. La sugestión puede llevarnos a sentirla en mayor o menor medida, pero que quede claro que todo cuanto el artículo reproduce es fruto de la más hilarante fantasía, pues –sin entrar a valorar la veracidad de su contenido- su autor no ofrece fecha concreta para la supuesta investigación, y de sus propias palabras se deduce que no ha estado nunca en Perputxent (habla de paraje boscoso y de una hora de dura ascensión entre rocas deslizantes y densa vegetación), amén de que Perputxent –por mucho que se empeñen algunos- nunca fue un castillo templario.

Para todos aquellos que deseen escuchar las elucubraciones del autor y las voces templarias venidas de ultratumba dejo aquí el enlace para la descarga del archivo sonoro a la vez que una última recomendación: permanezcan atentos al asombroso fenómeno de grabación de sonidos segundos antes de que se produzcan… Menuda panda de “flipaos”.

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08/02/2011 – Circumpolar en l’Encantà

Las actuales cámaras digitales digieren bastante mal las fotografías de larga exposición, sobre todo cuando la noche es oscura y la escasez de luz obliga a que éstas se realicen con sensibilidades elevadas y/o prolongados tiempos de exposición. Cuando la exposición supera los 4-5 minutos el sensor comienza a calentarse generando en la imagen una textura granulada denominada ruido. Si tenemos en cuenta que una circumpolar comienza a tener cierta entidad a partir de los 30 minutos de exposición se entiende que realizar este tipo de fotografía comporta un riesgo de calidad. Dependerá mucho del tipo de sensor que monte la cámara que utilicemos, pero es casi seguro que una exposición de 30 minutos requerirá de un post-procesado que elimine buena parte del ruido generado, a no ser que la cámara posea un sistema de refrigeración o la temperatura ambiente sea muy baja. Sin entrar a analizar las diferentes tipologías de ruido y las diversas acciones que podemos considerar para aumentar la relación señal/ruido (para más información al respecto leer este artículo), sí podemos asegurar que el calentamiento del sensor es uno de los peores enemigo del fotógrafo nocturno. Es por esto que las bajas temperaturas del invierno ofrecen una magnífica oportunidad para atreverse con este tipo de fotografía de larga exposición, máxime si no disponemos de un equipo profesional que nos permita tomarlas con un mínimo de calidad en otras épocas del año.

Hace unos días, aprovechando que los meteorólogos preveían una mínima de -2ºC, marché al barranco de l’Encantà con mi Canon EOS 50D. El cielo estaba despejado, de modo que estudié un encuadre junto al charco y me dispuse a tomar una circumpolar. Apunté hacia el Norte y la osa mayor me llevó hasta la estrella polar, que situé en la prolongación de la rama desnuda de un salce; luego abrí la focal para abarcar el estanque y el túnel de vegetación por el que se accede al paraje. Resuelta la composición, configuré los parámetros de la cámara para tomar 40 fotografías consecutivas de 60 segundos de exposición que posteriormente montaría con un software adecuado (Startrails). Este método de tomar la fotografía por partes ofrece la posibilidad de poder reducir el ruido final mediante la toma de fotos oscuras, como se vera. Este fue el resultado.

Circumpolar

Para ajustar los parámetros de la toma, partí de un tiempo de exposición de 60 segundos. El tiempo de exposición es una variable que siempre fijo en ese valor dado que tras las 40 tomas de luz conviene tomar un mínimo de 20 tomas oscuras con el fin de reducir el ruido durante el post-proceso. Estas tomas oscuras se toman con la tapa del objetivo puesta y con los mismos ajustes utilizados en las tomas de luz (conviene tomarlas también a la misma temperatura ambiente), y se emplean para crear un patrón de ruido que posteriormente se restará del sumatorio de las tomas de luz, dejando la foto sensiblemente limpia de ruido. Cuanto más cortas sean las tomas de luz, más cortas serán las oscuras y antes terminaremos nuestro trabajo. Según este razonamiento, hubiera podido abrir el diafragma a f/4.0 y bajar la exposición hasta los 30 segundos, pero como el intervalo mínimo entre tomas que permiten los intervalómetros programables es de 1 segundo, a menor tiempo de exposición mayor número de tomas de luz necesitaremos para conseguir los 40 minutos de exposición final y, por tanto, mayor número de cortes tendremos en nuestras estelas. Parece mentira, pero ese intervalo de un segundo entre exposiciones se nota cuando se visiona la toma final a tamaño real: la Tierra gira muy rápido.

Fijado el tiempo de exposición, tendremos que proceder a hacer lo propio con la apertura del diafragma. Aquí ya depende de cada cual y de la calidad del objetivo que monte en su cámara. En mi caso utilizo un Canon EF-S 10-22 mm f/3.5-4.5 USM que podría haber abierto a f/4.0 con ISO 800, pero preferí abrirlo a f/5.6 con ISO 1600 para ganar algo de nitidez en los bordes dado que sabía que el ruido que generaría en las tomas de luz por la subida del ISO podría reducirlo mediante las tomas oscuras, como así fue.

Todos estos ajustes, como es obvio, se decidieron en función de las condiciones lumínicas ambientales y tras realizar unas cuantas pruebas. La luna estaba en su cuarto menguante, con una luminosidad del 46%, circunstancia que provoca que el brillo de las estrellas se atenúe en el firmamento. A mayor oscuridad, mayor número de estrellas se vislumbran en el cielo, de modo que para compensar este desvanecimiento de la luminosidad de las estrellas provocado por la luz de la luna y por la contaminación lumínica sobre las estribaciones orientales de Benicadell (justo sobre la estrella Polar) decidí llevar la sensibilidad lumínica hasta los 1600 ISO. Ahora me pregunto si ese aumento de la sensibilidad fue realmente efectivo pues, aunque a mayor ISO mayor número de estrellas se registran, el aumento de la sensibilidad también aumenta la luminosidad ambiente que las atenúa. Quizá lo ideal hubiese sido elegir f/4.0 e ISO 1600, pero la contaminación lumínica sobre Benicadell me quemaba la foto y preferí aumentar un paso la ISO a bajar un paso el diafragma en aras de no comprometer la nitidez.

Finalmente, fijé la temperatura de color en 4200 K puesto que había decidido tomarla al natural, sin aporte artificial de luz. Esto propició que las estrellas conservaran sus tonalidades, que es una de las cualidades que más destacaría de esta foto; al menos eso creía en el momento de tomar la foto, aunque parece ser que también depende, y mucho, de que la exposición sea la correcta, porque si sobreexponemos las estrellas terminaremos por “comernos” su color, dejándolas completamente blancas.

Estos fueron los ajustes que finalmente utilicé:

Tiempo de exposición (sg)

Diafragma (f)

Sensibilidad (ISO)

Temperatura de color (K)

Focal (mm)

60

5.6

1600

4200

12

Aunque la toma resulte agradable a la vista, el resultado ofrece un considerable margen de mejora. Dada la baja temperatura ambiente, la fotografía se hubiera podido tomar de una sola tacada: ¡con 40 minutos de exposición! Para conseguir la misma luminosidad y estelas que la foto montada por partes hubiera tenido que realizar los siguientes ajustes (según la ley de reciprocidad):

Tiempo de exposición (sg)

Diafragma (f)

Sensibilidad (ISO)

2400

4.5

100

Semejante tiempo de exposición raya el límite de lo aconsejable para mi cámara (aunque conozco de algunos que, con mi mismo equipo, han tomado fotos de más de una hora sin aparentes problemas posteriores en el sensor), pero estimo que con -2ºC hubiera quedado bastante limpia de ruido térmico y lumínico con haber activado el sistema anti-ruido de la cámara. Tampoco tuve en cuenta que la ausencia de viento y el estancamiento de las aguas provocarían el reflejo de las estrellas sobre la superficie del agua, por lo que la circumpolar podría haberse obtenido por partida doble: una directamente sobre el cielo y la otra –aunque mucho más tenue y con menor número de estrellas- reflejada en el charco. Para ello se necesita un punto de vista más elevado y próximo al agua (aunque esto cambia por completo el encuadre) y que confluyan varios condicionantes ambientales: aguas estancadas, noche con poca luna, ausencia de viento y temperaturas gélidas.
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Enlaces relacionados

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06/02/2011 – Sonetos de l’Encantà

Tal día como hoy del año 1924 nacía Francisco Catalá Gadea: el tío Paco de Fantaquí, trovador de l’Encantà. Desde aquí quiero expresarle mi admiración y felicitarle en su 87 aniversario.

LA PRINCESA Y LA FUENTE



Paco de Fantaquí – La princesa y la fuente

 

LA ENCANTADA II



Paco de Fantaquí – Encantada II

 

ENCANTADA



Paco de Fantaquí – Encantada

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04/02/2011 – La Historia en directo (I): el valle de Perputxent tras la conquista

Con el único propósito de leer entre líneas y extraer de ellas cuanta información sea de utilidad para conocer el modo de vida de las gentes de Perputxent iniciado el siglo XIV, transcribo dos de las cartas pueblas otorgadas a los mudéjares que habitaban las alquerías del valle, acompañadas del análisis de los más eruditos historiadores en la materia.

El valle de Perputxent desde el castillo

Perputxent, 13 de junio de 1316

Fr. Martí Pérez d'Oros, castellán de Amposta de la Orden del Hospital, otorga carta puebla a los musulmanes de las alquerías del valle de Perputxent.
(Archivo Histórico Nacional, Órdenes Militares, Montesa, Libro 542c, fol. 19 v°-20 v°)

Noverint universi quod nos frater Martinus Petri d'Oros ordinis Hospitalis Sancti Johannis Jherosolimitani castellanus Emposte, ex certa scientia de voluntate consensu et firmamento religiosorum fratris Arnaldi de Avinione, fratis Nicholay de Canyel, fratris Johannis d'Anyo, fratris Jacobi de Conella et aliorum fratrum et procerum nobiscum asistencium, damus, tradimus et stabilimus vobis, Saat Abenzeyt, Abrahim Almazbatch, Azmet Abenfuleyn, Çaat Almuzlim, Mahomat Abensuleyn, Hamet Aufarii, Abdala Abercarpio, Mahomat Almatbach, Abrahim Albigi, Yayhe Abafari, Maymo Abafamet, Maymon Almedioni, Abdolazis Almonge, Fazen Almoti, Abrahim Abehulem, Çaat Abehulim, Fazem Algeziri, Foto Abenfoto, Alí Benfoto, Mahomat Hubequer, Ali Behari, sarracenis, Mahomat Abengalip, Çaat Adniazquo, Çaat Albigi, sarracenis habitatoribus in valle nostra de Perpunxen, in alqueria vocata L'Orxa, et vobis Abrahim Habenyouley, Hamet Almorida, Çaet Foco, Juceff Abenagog, Hiabit Abenhalill, Mohamat Aberchando, Alim Abenharam, Mahomat Mazquo, Hamet Abenezal, Mahomat Aboniqua, Ubaquer Amfoto, Azmet Alquicip, sarracenos habitatoribus in dicta valle nostra de Perpunxen, in alqueria vocata Alquinencia, et vobis Mahomat Abeyoniz, Hiabie Abenxuquey, Hamet Habeoniz, Hamet Abellucet, Maymo Abeyoniz, Yabex Abenomar, Ali Abenali, Hamet Abucit, Mohomat Abenomar, Hazem Scrilli, Abdulaziz Almorti, Mahomat Abeniafer, Hamet Almocrati, Mahomat Abcaiallel, Hamet Abcall, Mahomat Albeatos, Abdalla Algrayt, Çat Arami, sarracenis habitatoribus in dicta valle nostra de Perpunxen, in alcharia vocata Benilupp, et vobis Mahomat Albofar et Hamet Perello, et Ali Perello, Hamet Almorabit, Çat Malacara, Ali Almorabit, sarracenis habitatoribus in valle nostra de Perpunxen, in alqueria vocata Benitaric, presentibus et recipientibus proprio scilicet cuilibet vestrum unum raffal et quasdam domos pro ut iam est vobis et cuilibet asignatum per alaminum nostrum de Perpunxen de volúntate nostra et terminatum. Iam dictas tanquam domos et raffals pro ut per alaminum nostrum sunt vobis assignati, terminati et scilicet dictas domos cum solis, tectis et parietibus suprapositis et fundamentis introitibus, exitibus et affrontacionibus et melioramentis cumque alus suis pertinenciis universis et singulis per omnia loca cum a celo usque in habissum, et dictos rafals cum cequiis, aquiis ad rigandum arboribus, introitibus, affrontacionibus et melioramentis cumque alus suis pertinenciis universis et singulis per omnia loca, sic vobis cuilibet vestrum perpetuo damus, tradimus, satabilimus in hunc modum quod dictas domos et rafals laboretis et melioretis et aliquo non devoretis ad usum et consuetudinem boni adquisitoris et detis et Ordini nostro scilicet quilibet vestrum quolibet anno III solidos et médium pro bisanço regalium quos solvatis et Ordini nostro in mense januarii proxime venturo. Et per consequens quolibet anno perpetuo in dicto mense unum parum gallinarum et dúos solidos pro çoffra vel quatur jornales, et dúos almutos frumenti et dúos solidos pro çoffra vel quatuor jornales, et dúos almutos frumenti et dúos almutos panici et silmo seminaveritis teneamini daré nobis et Ordini nostro unum manatam, et de qualibet colmena dúos denarios et obulum, et de qualibet cabra quas teneatis in dicta valle unum denarium et obulum, et que nos possimus eligere et daré alcadi illum quam voluerimus, et quod detis nobis de vindimia de regadivo terciam partem et de vindimia de seccano VIII partem in quolibet propio, et da figulis de regadivo terciam partem et de seccano quintam partem, et de olivis quam de seccano tam de regadivo terciam partem. Et detis nobis de quolibet cafficio tam frumenti, panici, adacie quam ordi médium almuti per alaminatge. Et detis nobis quilibet vestrum pro intrata dicti stabilimenti decem solidos regalium, et sic, vobis et vestris perpetuo habeatis dictum stabilimentum possideatis et in pace perpetuo explectetis ad dandum, vendendum, impignorandum, alienandum, obligandum, excomutandum, et ad omnes vestros et vestrorum voluntates perpetuo faciendas, exceptis militibus atque sanctis, salvo tamen semper nobis et Ordini nostro censum et dictam partem fructtum, iure, dominio, laudimio et fatica in omnibus et per omnia ad forum Valencie, promittentes per nos et successores nostros dictum stabilimentum vel vestris perpetuo deffendere salvare et facere, habere, tenere et possidere quiete, potenter et in sana pace contra omnes personas conquerentes vel aliquid perturbantes ad forum Valencie. Et tenere inde vobis et cuilibet vestrum perpetuo de firma el legali eviccione et ab omni dampno ac etiam interesse, obligando scienter ac etiam vobis et vestria omnia bona et dicti ordinis mobilia et inmobilia ubique habita et habenda. Ad hec autem nos dicti sarraceni recipimus vobis dicto domino castellano dictum stabilimentum ad dictum censum, ad dictam partem fructuum intrata et sub formis et condicionibus antedictis. Promittimus hec omnia que superius dicta sunt a vobis attendendas et complendas. Et sic, vobis et vestris attendere firmiter et complere pro ut superius sunt expressa sine contradictu aliquo, in bona pace, obligando scienter ad hec vobis et vestris nos et omnia bona nostra mobilia et inmobilia ubique habita et habenda.

Quod estactum in Perpunxen, idus junii, anno Domini M°CCC°XVI°. Sig + num etc.

La vall de Perputxent

El 13 de junio de 1316, el castellán de Amposta de la Orden del Hospital, fr. Martí Pérez d'Oros, por lo que indica el documento totalmente a iniciativa de la Orden, hace un nuevo establecimiento de las casas y rahales a sus pobladores musulmanes, de los que da el nombre uno por uno, confirmándolos en ellas según han sido establecidos por el alamín de la aljama.

Los censos exigidos a los campesinos musulmanes a partir de ahora abarcan toda la gama de posibilidades: prestaciones personales, de 4 días de trabajo al año para el señor —o dos sueldos—, englobados bajo el termino çofra; censos fijos en metálico: tres sueldos y medio como besante; y censos fijos en especie: un par de gallinas, dos almudes de trigo y dos de panizo al año, por el mes de enero, y por rahal, diríamos por unidad familiar de explotación.

Sobre la ganadería, lógicamente la Orden tiene interés en gravar los animales que existan y así sólo fija censo sobre colmenas y cabras, dos dineros y medio al año por cada una de las primeras y un dinero y medio por cada animal de las segundas.

La parte más significativa de la renta feudal sobre los campesinos musulmanes, sin embargo, la formaba la participación de frutos que les era exigida ahora, fijándose cantidades proporcionales a cada tipo de cultivo: la viña varía de 1/3 de participación de cosecha en el regadío a 1/8 en el secano; las higueras hacían un tercio también en el regadío pero ya 1/5 en el secano, mientras el olivar llega nada menos que a 1/3 de participación en todos los casos.

Por último, en los cereales, del tipo que fuesen, «frumenti, panici, adacie quam ordi», la proporción era medio almud por cahiz, esto es, 1/8 de participación.

Todavía la Orden del Hospital se retuvo la facultad de elegir «alcadi» cuando le pareciese y cobró 10 sueldos a cada uno de los musulmanes a los que establecía estos rahales en concepto de «entrada».

(Extracto de El señorío de la vall de Perputxent (siglos XIII-XIV), de Enric Guinot Rodríguez)

La vall de Perputxent desde el monolito de l'Encantà

Sueca, 14 de noviembre de 1334

Fr. Pere de Tous, Maestre de la Orden de Montesa, concede nueva carta puebla a los musulmanes del valle de Perputxent, completando algunos aspectos de la primera.
(Archivo Histórico Nacional, Órdenes Militares, Montesa, Libro 542c, fol. 18 r°-19 v°)

Noverint universi quod nos frater Petrus de Thous Dei gratia humilis Magister domus Militie de Muntesia, circa miloramentum utilitatem et argumentationem vallis nostre de Perpunxen et habitancium in eadem cura par vigili intendentes gratis et ex certa scientia, cum hoc presenti publico instrumento perpetuo valituro et numquam in aliquo revocaturo, per nos et succesores nostros, habita super infrascriptis delliberacione et tractatu ac colloco diligenti una cum venerabilibus et religiosis, fratre Bernardo de Roqua, operario Muntesie et comendatore de Perpunxen, fratre Dalmacio de Crudillis clavigerio Muntesie et comendatore de Çuecha, fratre Bernardo de Lacustaria comendatore de Exivert et thesaurario Ordini nostri, fratre Petro Çesolives comendatore domus Valencie et loci de Çilla, fratre Guillermo Gizperti priore nostro, fratre Arnaldo Pedrica subclavigerio Montesie, fratre Raymundo de Bagariis et fratre Arnaldo de Ribelles majore domus nostro, nobis asistentibus et de eorum expresso consilio et assensu, ad humilem supplicacionem pro parte aljame sarracenorum dicte vallis nobis, reverenter exibitam concedemus eidem aljame et singularibus personis eiusdem licet absentibus el Mahome Abozeyt et Çaat Abenolayt, sarracenis habitantibus in alcharea de L'Orxa, sita in valle predicti, nunciis ad nos per dictam aljaman super infrascriptis, noviter transmissis presentibus et hoc instrumentum et contenta in eo nomine dicte aljame recipientibus et notario infrascripto tanquam publice persone hec a nobis pro ipsa aljama et singularibus eiusdem in pro alus etiam personis quarum interest et interesse potest et poterit legitime stipulanti et recipienti, quod de cetero universi er singuli sarraceni, in dicta valle habitantes el habitaturis possit in perpetuum decoquere seu decoqui facere in domibus suis, videlicet ad tenore seu alio quocumque modo pro ut eis melius videbitur expedire panes suos et omnia alia que inibi fuerint decoquenda et non in furno seu furnis constructis iam vel de cetero construendis in valle predicta absque aliqua scilicet pugia et alio quolibet jure excepto temen furnatico infrascripto volentes ac perpetuo firmiter statuentes quod nunquam de cetero dicti sarraceni vel aliquis seu aliqui ipsorum compellantur seu compelli valeant ullo modo, per nos seu ordinem nostrum vel comendatorem dicti castri aut per aliquam personam nostro vel ipsius nomine ad decoquendum in dicto furno seu furnis constructus ut predicitur et de cetero construendis in dicta valle dictos panes vel alia que fuerint decoquenda nisi tamen in domibus suis ut superius continentur; salvo tamen et retento nobis et Ordini nostro, quod quelibet persona in etate trium annorum constituta et de tribus annis ultra teneatur exolvere nobis et Ordini nostro seu comendatori dicti loci in primo venturo festo Sancti Martini et deinde anno quolibet perpetuo in eodem termino sive festo pro furnativo sive iure furnorum octo denarios regalium pro qualibet cabecia et non ultra.

Item concedimus dicte aljame et singularibus eiusdem quod de cetero possint facere seu fieri facere aratra et omnia alia apparamenta laboracionis ubicumque voluerint absque aliquo scilicet metu, pene seu calonie que eis nunquam super hoc imponi valeat ullo modo et quod nunquam valeant compelli, distringi seu forciari ex parte ordinis nostri ad faciendum dicta aratra seu alia apparamenta laboracionis cum aliqua persona sed possint ea licite facere ubicumque voluerint ut superius continetur; salvo tamen et retento nobis et Ordini nostro quod pro recognitione huius modi gracie, teneatur dicta aljama dare et solvere nobis et Ordini suppradicto seu comendatori dicti castri, anno quolibet perpetuo in dicta feste Sancti Martini, decem solidos dicte monete et non amplius.

Item volumus, concedimus, statuimus ac in perpetuum ordinamus quod quotienscumque nos vel comendator dicti castri, necessahos habuerimus dictos sarracenos vel aliquem ipsorum sive animalia ipsorum sive animalia eorum, ad aliqua opera de novo facienda sive ad reparaciones vel alia quecumque, quod possimus eos et ea accipere ad nostre libitum voluntatis, cum salario tamen quod inde eis daré et solvere die quolibet teneamur videlicet pro quolibet sarraceno sive asina VI denarios, et pro asino seu asina alios VI denarios, et pro mulo seu mulla XII denarios, pro dis qualibet quamdiu ipsos et ipsa necessarios seu necessaria habuerimus.

Item volumus concedimus, statuimus et ordinamus in perpetuum quod si nos vel comendator dicti loci necessarios habuerimus gallinas et duos pullos aut pullas, quod possimus eas et eos accipere quocumque nobis placuerit, dando et solvendo pro quolibet pari gallinarum duodecim denarios, et de quolibet edo sive cabrit alios duodecim denarios, et de quolibet pari pullorum sex denarios, et de quolibet pari pullarum octo denarios.

Item volumus, ordinamus et omnino prohibemus quod de cetero dicti sarraceni non teneantur dare custodi seu guardiano vinearum et aliorum honerum et possessionum suarum dicte vallis instrumentum unam barcellam inter frumentum, ordeum, adacçam et panicium pro hereditatem qualibet, et unam garbam lini et non amplius pro ut extitit attenus assuetum huius modi autem gracias concessiones facimus per nos et successores nostros de consilio et assensu fratrum predictorum, sicut melius dici et scribi et intelligi potest ad salvamentum et bonum intellectum dicte aljame et dingularium eiusdem, salvis tamen nobis et Ordini retencionibus supradictis et salvis etiam et retentis nobis et dicto Ordini çoffra, bisancio et alus quibuslibet iuribus que sarraceni dicte vallis sunt eidum Ordini hactenus solvere consueti. Promittentes per nos et successores nostros eidem aljame et singularibus eiusdem licet absentibus et dictis Mahome Abezeyt et Çaat Abenolayt presentibus et hoc instrumentum et contenta in eo nomine ipsius aljame recipientibus et notario infrascripto, tanquam publice persone hec a nobis pro ipsa aljama et pro alus etiam personis quarum interest et interesse potest et poterit legitime stipulanti et recipienti quod predicta omnia et singula tenebimus firmiter perpetuo et observabimus et teneri et observan inviolabiliter faciemus ut superius continetur, et non contraveniemus nec aliquem contravenire faciemus, consentiemus seu permittemus aliquo jure, foro, causa vel ratione. Mandantes nichilominus cum hoc presenti publico instrumento quo ad hec vicem epistole gerenti comendatori dicti loci, nec non universis alus comendatoribus et fratribus ac officialibus Militie supradue vel eorum loca tenentibus, tam presentibus quam futuris, quod huius modi concessiones, gracias, ordinaciones, statuta et prohibicionem nostras teneant firmiter et observent et ab omnibus teneri faciant perpetuo ac inviolabiliter observan ut superius expressantur et non contraveniant nec aliquem contravenire permittant aliquo iure, foro, causa vel etiam ratione. In cuius rei testimonium presens instrumentum dicte aljame inde fieri et dictis nunciis suis nomine recipientibus tradi iussimus, per notorium insfrascriptum, sigili nostri pendentis munimine roboratum.

Quod est acturh in villa de Çuecha, XVIII° kalendas decembris anno Domini M° CCC° XXXIV°. Sig + num fratris Petri de Thous, De gratia Magistri domus Militie de Muntesia, sig + num fratris Bernardi de Roque, sig + num fratris Dalmacii de Crudiliis, sig + num fratris Bernardi de Lacustaria, sig + num fratris Petri Çesolives, sig + num fratris Guillermi Gizperti, sig + num fratris Arnaldi Pedrica, sig + num fratris Raymundi de Baganes, sig + num fratris Arnaldi de Ribelles, predictorum qui hec laudamus, concedimus et firmamus.

La vall de Perputxent

El 14 de noviembre de 1334, en Sueca, el maestre fray Pere de Tous, a petición de los musulmanes de L'Orxa redactaba lo que la documentación llama «carta de la segona població del vall de Perpunxen», y que en realidad es un añadido a la carta puebla de los musulmanes con respecto a temas que no se trataron en la carta puebla de 1316. Concretamente los temas tratados son la regulación del monopolio de hornos, resuelto con el sistema de que cada vecino cueza su pan en su casa o como quiera y sea pagado a la Orden el  fornatge, esto es, 8 dineros al año, por San Martín, por cada musulmán mayor de 3 años.

Igualmente se regula el equivalente al monopolio de herrería, esto es, los moros podrán fabricar o construir sus arados y herramientas donde quieran y como quieran, pagando la aljama en su conjunto 10 sueldos al año también en San Martín.

Sí es seguro que fue a petición de los vecinos la regulación que se hace de la forma de prestación del trabajo personal y del suministro de víveres y alimentos al Comendador o Maestre pues eran precisamente los puntos de mayor facilidad para abusos señoriales. Acuerdan que deberán trabajar en obras de reparación o mejora cuando el Maestre o el Comendador lo deseen, recibiendo un salario bajísimo, de 6 dineros al día por hombre o por asno, y de 12 di ñeros por mulo.

En cuanto a los víveres, se acuerda que el Maestre o el comendador puedan coger pollos o los animales que más les gusten, pagando 12 dineros por par de gallinas o por cabra, y 6 dineros por par de pollos.

Por último se regulaba el salario máximo que debían pagar al guardián de los campos del término, estableciendo que fuese una barcella de grano mezclado y una garba de lino por heredad.

Perputxent desde el castillo

En resumen y recordando los conceptos apuntados en la carta puebla a los cristianos de Beniarrés se comprueba una fuerte disonancia entre ambos niveles de la renta feudal, con una situación mucho más favorable y menos exigente para los cristianos, quienes no sólo contaban con una participación muy inferior en algunos casos sino que tenían asegurado el uso franco de ciertas tierras y recursos. Probablemente también se podría pensar en un intento de los Hospitalarios por aumentar la presión y exacción sobre el campesino musulmán pues estas nuevas condiciones son bastante más amplias en sus exigencias que las de la puebla anterior, constatándose que ya ha desaparecido todo vestigio de comunidad musulmana como tal; ahora se les trata igual que a una comunidad cristiana con respecto a los mecanismos de apropiación de parte del excedente, pues incluso aunque no se hable de los monopolios es evidente su control señorial a todos los niveles. En un documento fechado el 8 de abril de 1320, fray Amau de Soler arrendó el molino de la Portella, en el término del castillo, a un vecino de Perputxent, por 6 años y 400 sueldos/año.

La situación en el valle era de coexistencia de cuatro núcleos o alquerías pobladas por musulmanes: L'Orxa, Benillup, Alquinencia y Benitaric, con un total de 60 casas, y un núcleo de cristianos, Beniarrés, con 30 casas, junto al castillo lógicamente ocupado también por cristianos. Pero con el tiempo si quizá se había mantenido la homogeneidad de hábitat no debió pasar lo mismo con la explotación de la tierra y vemos cómo hay algún cristiano con propiedades enfitéuticas en L'Orxa y algún musulmán con rahales y casas en Beniarrés.

(Extracto de El señorío de la vall de Perputxent (siglos XIII-XIV), de Enric Guinot Rodríguez)

Perputxent desde la atalaya de Almaraién

Respecto de la carta puebla (más bien contrato agrario) que Arnau de Romaní, tercer señor de Perputxent, concedió a los musulmanes del valle en 1285 (A.H.N., OO.MM., perg. 436p., de 8 de noviembre de 1285), Josep Torró dice lo siguiente: “Arnau de Romaní prohíbe a los musulmanes cazar en la devesa nostram, la cual retiene para sí ad opus nostri castri, hecho que supone la presencia de rebaños en el castillo o su uso para la caza, expresando sus límites: videlicet ex primo barrancho de Handech Alxerqui de Alquinencia usque ad portallum de Almizquitella et prout afrontatur in rivo et in monte. Por lo que, a la implícita adyacencia al castillo, cabe añadir el afrontamiento con un barranco inmediato a Canèssia, el riu d’Alcoi, el monte y un misterioso portal de Almizquitella, quizá perteneciente a una apartada mezquita rural (al-masyid más sufijo romance, es decir, “la pequeña mezquita”), coincidiendo así grosso modo con la partida que actualmente sigue siendo la Devesa.” Destaca asimismo en esta carta puebla de 1285 la importancia de la volatería doméstica, destinada en buena parte a satisfacer las demandas de los señores, así como la generalizada extensión de la apicultura.

Un documento de 1289 hace referencia a la presencia de molinos en el río de Cocentaina a su paso por Perputxent mediante un complejo de acueductos y canales (aquaeductibus molendinorum). Y otro de 1273 cita los açutis de Perputxent y ¡hasta unos baños!. Es de prever que todo este entramado para el aprovechamiento hidráulico permitía el correcto funcionamiento de los molinos, aprovechando el desagüe para regar las tierras situadas aguas abajo. Asimismo, varios documentos (1273, 1276 y 1289) sugieren que las balsas de los molinos (o las de riego) podían hacerse servir como piscifactorías (pexeriis, piscationibus y piscariis).

Caza, pesca, apicultura, ganadería, volatería, agricultura, asnos, mulos, bueyes, ríos, fuentes, regadíos, azudes, acequias, huertos, molinos, eras, secanos, almazaras, hornos de pan, hornos de cal, pedreras, montes, pastos… cualquier recurso era susceptible de uso para sostener una economía esencialmente autosuficiente.

 

BIBLIOGRAFÍA

  • El señorío de la vall de Perputxent (siglos XIII-XIV), de Enric Guinot Rodríguez. Historia Medieval, Anales de la Universidad de Alicante, nº4-5. Alicante (1986)
  • Geografía Histórica del Tratado del Pouet (1245): poblamiento y territorio, de Josep Torró. Memoria de Licenciatura. Valencia (1987)

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